domingo, 20 de janeiro de 2013

Luis Cernuda





















Poema de Luis Cernuda, um dos meus poetas espanhóis favoritos emparedado entre o desejo e a realidade como prova o viver fantasmático no não lugar abaixo.

Limbo

La plaza sola (gris el aire, 
negros los árboles, la tierra 
manchada por la nieve), 
parecía, no realidad, mas copia 
triste sin realidad. Entonces, 
ante el umbral, dijiste: 
viviendo aquí serías 
fantasma de ti mismo. 

Inhóspita en su adorno 
parsimonioso, porcelanas, bronces, 
muebles chinos, la casa 
oscura toda era, 
pálidas sus ventanas sobre el río, 
y el color se escondía 
en un retablo español, en un lienzo 
francés, su brío amedrentado. 

Entre aquellos despojos, 
proyecto, el dueño estaba 
sentado junto a su retrato 
por artista a la moda en años idos, 
imagen fatua y fácil 
del dilettante, divertido entonces 
comprando lo que una fe creara 
en otro tiempo y otra tierra. 

Allí con sus iguales, 
damas imperativas bajo sus afeites, 
caballeros seguros de sí mismos, 
rito social cumplía, 
y entre el diálogo moroso, 
tú oyendo alguien me dijo: "Me ofrecieron 
la primera edición de un poeta raro, 
y la he comprado", tu emoción callaste. 

Así, pensabas, el poeta 
vive para esto, para esto 
noches y días amargos, sin ayuda 
de nadie, en la contienda 
adonde, como el fénix, muere y nace, 
para que años después, siglos 
después, obtenga al fin el displicente 
favor de un grande en este mundo. 

Su vida ya puede excusarse, 
porque ha muerto del todo; 
su trabajo ahora cuenta, 
domesticado para el mundo de ellos, 
como otro objeto vano, 
otro ornamento inútil; 
y tú cobarde, mudo 
te despediste ahí, como el que asiente, 
más allá de la muerte, a la injusticia. 

Mejor la destrucción, el fuego.

sábado, 12 de janeiro de 2013

Cecilia Bustamante (1932-2007)

Trabalho do artista chileno Claudio Bravo
























SABADO DE GLORIA

Allí sobre el césped
Está titilando
El corazón del tigre
Y el hijo de la reina
Fornica en la nieve
De país que no le pertenece.

Negros insectos crocantes
Extraen sus ojos,
guijarro sobre guijarro
en una montaña que rumia
barboteando.

El corazón del tigre entibia
El hielo bajo la hierba.
Nos dice de la otra fiera nacida
Con su tambor secreto,
Su otro corazón y su coágulo,
De su furiosa materia
Afelinándose entre las moscas.
Cómo se fabrica todo aquello
Que esclaviza cuando está naciendo
Y agotada la fuerza se destiñe
- Ni piel de tigre, ni de leopardo.

Pero yo volio, volio fuertemente
Piel de tigre, las garras
Antes que se seque la humedad del pincel.

 Porque es hermoso un corazón de tigre
A la luz del sol y a la desluz de la luna,
Una gacela blanca disparada
En la grisura.
Tantas cosas cuando abro
La puerta hacia la calle en vaciedad
Y silencio y veo cosas escapadas
De algùn bolsillo
Con sigiloso resplandor.


Alejandra Pizarnik,


















Sortilegios

Y las damas vestidas de rojo para mi dolor y con mi dolor
insumidas en mi soplo, agazapadas como fetos
de escorpiones en el lado más interno de mi nuca, las
madres de rojo que me aspiran el único calor que me
doy con mi corazón que apenas pudo nunca latir, a mí
que siempre tuve que aprender sola cómo se hace
para beber y comer y respirar y a mí que nadie me
enseñó a llorar y nadie me enseñará ni siquiera las
grandes damas adheridas a la entretela de mi
respiración con babas rojizas y velos flotantes de
sangre, mi sangre, la mía sola, la que yo me procuré y
ahora vienen a beber de mí luego de haber matado al
rey que flota en el río y mueve los ojos y sonríe pero
está muerto y cuando alguien está muerto, muerto
está por más que sonría y las grandes, las trágicas
damas de rojo han matado al que se va río abajo y yo
me quedo como rehén en perpetua posesión.

In «Extracción de la piedra de la locura».