EDUARDO MILÁN




 Nasceu em Rivera, Uruguai, em 1952, e reside no México desde 1979. 

Licenciou-se em Letras pela Facultad de Humanidades de la Universidad de la República Oriental del Uruguay.

Sua produção poética, inclui, entre outros, os seguintes títulos: Estación Estaciones (1975), Esto es(1978), Nervadura (1985), Errar (1991), Circa 1994 (1996), Son de mi padre (1996), Algo bello que nosotros conservamos (1997), Manto (México, Fondo de Cultura Económica, 1999), que  reúne su poesía hasta 1997, Ostras de coraje (Filodecaballos, Guadalajara, 2003), Querencia, gracias y otros poemas (Barcelona,  Galaxia Gutemberg-Círculo de lectores, 2003), Habrase visto (Montevideo, Arte-fatos, 2004), Acción que en un momento creí gracia (Tarragona, Igitur, 2005; Habla (2001-2003), Pre-Textos, Valencia, 2005; Unas palabras sobre el tema (2001-2003), Umbral, México; Por momentos la palabra entera (Canarias, Atlántica, 2005). 

 Como ensaísta, publicou: Una cierta mirada (México, Juan Pablos-Uam, 1989), Resistir. Insistencias sobre el presente poético (1ª. Edición 1994, México, CONACULTA; 2ª edición, México, Fondo de Cultura Económica,  2004), Trata de no ser constructor de ruinas (Filodecaballos, Gudalajara, 2002), Justificación material. Ensayos sobre poesía latinoamericana (México, Universidad de la Ciudad de México, 2004); Crítica de un extranjero en defensa de un sueño (Huerga y Fierro, Madrid, 2006); Un ensayo sobre poesìa; (México, Umbral, 2006). Também a sua atividade como tradutor tem sido intensa. Entre seus principais trabalhos, Transideraciones. Antología poética de Haroldo de Campos, em colaboração com Manuel Ulacia, além das antologias Prístina y última piedra. Antología de poesía hispanoamericana presente (1999), em colaboração com Ernesto Lumbreras;  Las Insulas Extrañas. Antología de poesía iberoamericana (1950-2000/2002), junto com José-Angel Valente, Blanca Varela y Andrés Sánchez Robayna. 

 Em 1997, ganhou o Premio Nacional de poesía Aguascalientes com o livro Alegrial. 

As pinturas são de Joaquim Torres García.



 POEMAS

EL ARTE NUNCA ES LA VERDAD

El arte nunca es la verdad
pero hay momentos, hay momentos tan ausentes
como éste, en que la verdad es una forma de arte,
una mina, un trobar, El Dorado. Uno encuentra,
dos reconocen, tres cantan en trío — el trinar —,
cuatro cantan en coro. Y así, un sí de vez en cuando,
se descubre el momento. En este momento un hecho es un milagro
porque la verdad es una forma de arte, es el misterio
presente al que nadie se atreve. Por la melodía
parece que canta pero es un concepto,
el ruiseñor-concepto.

 

INTEGRAL, NO UN TIGRE

Integral, no un tigre
que va de mancha en mancha hasta la orilla
de su cuerpo y entristece. Conclusión de la noche:
el crepúsculo del arte. No así. El prestigio del tigre
repugna por especie en extinción, un odio pugna, una ira
que se agita en la gacela ante el tigre que salta,
un tigre salta. No así. Integral como entero,
ganas de beber el Santo Grial, agridulce, labios que sé,
novia robada al marinero que la vio primero
desde el mar, agua salobre y labios que no sé,
palabra mordida que se le adivina el cobre. Integral
el grito, la ingrata, la gratuita, sin saber cuál.


 

LA TEMPESTAD EL FUEGO, LO FUNESTO

La tempestad el fuego, lo funesto
que devuelvan la furia a estos poemas suaves,
suaves por qué si son nacidos del abismo,
el abismo del habla cuando es realmente habla,
realmente habla y borra el mundo. Tabla rasa del hablar,
mesa redonda del hablar, Grial sangrante no bebido nunca
pero hablado tanto. ¡Arturo! ¿Por qué no entraste a Ginebra?
La respuesta es retórica, no un reto entre pares a la puesta
del sol, mediodía después, qué costado de la suerte el sol
depara.
Pero la tempestad tiene esa gracia pronunciada, ese pasaje
de tiempo a majestad sin desdeñar la peste justa, negra.
Ahí es cuando la tempestad se vuelve frágil, una pérdida
que se traduce en lluvia en la campiña, una evaporación
que se traduce en lágrimas. Ahí es cuando la tempestad
tampoco alcanza, suavidades, colinas del poema, selva, danza.




NO VOLVER SINO VOLVER
 
No volver sino volver
a decir, ahora adherido
a tu piel, que da lugar. Hablo
de tu piel que es de lo poco
que conozco y esplende.
No soy más que la sombra de tu cuerpo
pero puedo hablar, sombra que habla
pero habla. Soy un residuo de un cielo,
el tuyo, un azul abierto.


















PALABRA, NO BUSQUES TU CUIDADO

Palabra, no busques tu cuidado
como una piedra preciosa buscaría
un resguardo de los ojos ávidos
de un pueblo en busca de pureza.
Aquí la pobreza es entrañable, un poema
un intento mayor, el de salir.
Como esos elementos sometidos a altas,
muy altas temperaturas se subliman
para perder su peso original, grave,
no como piedras preciosas que descienden,
vete como esos elementos por el aire.
No pureza: felicidades para ti.

 


SIN PROFUNDIDAD QUE REUBIQUE

Sin profundidad que reubique
las estrellas en la noche nueva
pasa el poema hacia la pregunta:
¿para qué sirvo? ¿Para qué todo esto?
Desdén, dolor,
desencanto en los ojos antes
encantados, poco pan con mano preparada
por dinero. Para esto:
como alivio del hambre milenaria
de los hombres que no tienen
más que eso.






TODO ESTÁ LIGADO

                                      A Eduardo Vásquez

Todo está ligado
como para separar el pájaro
del aire y condenar al aire
como irrespirable. Todo está
ligado: toda la ciudad es un templo
-se refiere José a Sarajevo-, no sólo
las iglesias. Rosas llaman a los cráteres
donde estallaron granadas.
¿La llamada frivolidad, los tacones altos
de la adolescente, tan criticados por mí
como vanos en la adolescente que no veía
la bomba, el hambre, Sarajevo? Son los distintos
tiempos, lo que aquí se hace pero no resuelve
otro tiempo, lo que en otro tiempo se hace
pero no resuelve aquí. De oeste a este,
de norte a sur: el que decide no está
en el perfume que quieres, el que decide
el bombazo quiere estar en Dios.
Y la bomba es demasiado física, demasiada materia
condensada, tanto
como para estallar: el bombazo como nostalgia
de la explosión original, un deseo
de retroceder a un pequeño dios autorizado o de que,
más adelante en el tiempo,
llueva llanto.




DOS

Lo que por miedo no se dice
no es enigma ni futuro
que en él pueda convertirse:
es carga, es carga simple
y puro peso que el otro
pone en tus hombros para que masques,
para que mastiques ese pasto espeso
durante el tiempo que gustes:
0j0, no es enigma
ni pájaro futuro el miedo.

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