MUERE MARIO BENEDETTI



A las 17.55 horas de ayer (17/05/2009), falleció en su domicilio de Montevideo el renombrado escritor y poeta Mario Benedetti.

Su muerte causó gran congoja nacional y también internacional, hacia donde el escritor expandió su carrera literaria. El gobierno decretó duelo nacional y dispuso que el velatorio se realice hoy en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, entre las 9 y las 22 horas, donde se instalará la capilla ardiente. El sepelio se realizará mañana a la hora 10 en el Cementerio Central. Mario Benedetti será enterrado en el Panteón Nacional.

Galardonado en 1999 con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y en 2005 con el Internacional Menéndez Pelayo, Benedetti abordó todos los géneros literarios, en los que reflejó una mirada crítica de izquierdas que le llevaría al exilio y a ser, hasta sus últimos días, un firme detractor de la política exterior de Estados Unidos.

Sus poesías fueron cantadas por autores como Joan Manuel Serrat, Daniel Viglietti, Nacha Guevara, Luis Pastor o Pedro Guerra, y sus novelas más famosas llevadas al cine, como "La tregua" (1974) o "Gracias por el fuego" (1985), a cargo del director argentino Sergio Renán.

Este exponente por antonomasia de la llamada generación uruguaya de 1945, la "generación crítica", nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, en el Departamento de Tacuarembo.

En 1928 comenzó sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo, donde, según contaba el propio Benedetti, gustaba de escribir en verso las lecciones e incluso sorprendió a sus maestros con un primer poema en ese idioma.

Las dificultades económicas solo le permitieron cursar un año de educación secundaria en el Liceo Miranda y después tuvo que ser casi autodidacta, compaginando los estudios con el trabajo, que comenzó a los 14 años en un taller de repuestos de automóvil.

Antes de dedicarse a la escritura, Benedett hizo de taquígrafo, cajero, vendedor, librero, periodista, traductor, empleado público y comercial.

Todos estos oficios supusieron un contacto con la realidad social de Uruguay que fue determinante a la hora de modelar su estilo y la esencia de su escritura.

Entre 1938 y 1941 residió en Buenos Aires y en 1945 ingresó en el semanario Marcha como redactor y publicó su primer libro, "La víspera indeleble", de poesía.

En 1949 Benedetti avanzó en su carrera periodística con su labor en la destacada revista literaria Número, compaginando al tiempo sus tareas de crítico con una carrera imparable como escritor.

Así, en una década trepidante publicó obras como "Esta mañana y otros cuentos" (1949), "Poemas de oficina" (1956), "Ida y vuelta" (1958) y "La tregua" (1960).

Ya desde 1952 comenzó a implicarse de forma destacada en las protestas contra el tratado militar de Uruguay con Estados Unidos.

Su primer viaje a Europa lo hizo en 1957, como corresponsal de Marcha y El diario.

De 1961 data el libro "Mejor es meneallo", que agrupa sus crónicas humorísticas, firmadas con el pseudónimo de "Damocles".

Residió en París entre 1966 y 1967, donde trabajó como traductor y locutor para la Radio y Televisión Francesa, y luego de taquígrafo y traductor para la UNESCO.

En 1968 fundó en La Habana el Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, que dirigió hasta 1971, y encabezó el Departamento de Literatura Latinoamericana de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Montevideo, entre 1971 y 1973.

En los setenta desarrolló una intensa actividad política, como dirigente del Movimiento 26 de Marzo, del que fue cofundador en 1971 y al que representó en el Frente Amplio, coalición izquierdista que alcanzó el poder en 2005.

Con el golpe militar de 1973 renunció a su cargo universitario y se exilió, primero en Argentina y después en Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado.

Se instaló en Cuba en 1976 y un año más tarde se trasladó a Madrid, donde permaneció hasta 1985, cuando, con el fin de la dictadura uruguaya, puso fin a doce años de exilio.

Entre las obras de esta época aparecen "Letras del continente mestizo" (1967), "Inventario 70" (1970), "El escritor latinoamericano y la revolución posible" (1974) y "Con y sin nostalgia" (1977).


Su obra teatral "Pedro y el capitán" (1979) fue representada en Madrid en 1981 y un año después aparecieron sus "Cuentos" y la novela "Primavera con una esquina rota".

En 1984 publicó "Geografías" y "El desexilio y otras conjeturas" y tres años después, tras volver a Uruguay, se convirtió en miembro del Consejo Editor de la revista de izquierdas Brecha.

De 1985 data su colaboración con Joan Manuel Serrat en el disco "El sur también existe".

A partir de entonces su producción es imparable, con títulos como "Despiste y franquezas" (1991), "La borra del café" (1993), "Andamios" (1996) y los poemarios "Mas acá del horizonte" (1997) y "La vida, ese paréntesis" (1998).

En la década siguiente aparecieron "El porvenir de mi pasado" (2003), "Memoria y esperanza, un mensaje para los jóvenes" (2004) y los poemarios "El mundo que respira" (2001), "Existir todavía" (2004) y "Vivir adrede" (2007), entre otros.

Benedetti recibió numerosas distinciones, entre ellas la Medalla Haydee Santamaría del 30 aniversario de la Casa de las Américas en La Habana (1989) y la Medalla Gabriela Mistral del Gobierno chileno (1996).

Además, el premio León Felipe de España a los valores cívicos (1997), el Iberoamericano José Martí y el Internacional italiano de Literatura La Cultura del Mar, ambos en 2001, año en que también fue nombrado "Ciudadano Ilustre de Montevideo".

El escritor, doctor Honoris Causa por universidades de España, Uruguay y Argentina, enviudó en 2006 de Luz López Alegre, con quien se había casado en 1946.

En 2007 fue condecorado con la Orden Francisco de Miranda en grado de 'generalísimo' por el Gobierno venezolano y en 2008 obtuvo el I Premio ALBA del Fondo Cultural de la Alternativa Bolivariana para las Américas en la categoría de Letras.

Ese mismo año fue hospitalizado en tres ocasiones aquejado de deshidratación por una dolencia intestinal y un cuadro de infección urinaria, lo que no le impidió seguir escribiendo.

En agosto de 2008 presentó "Testigo de uno mismo", su último poemario, un "resumen" de su carrera que lo reafirmó como una de las piedras angulares de la poesía latinoamericana, según la escritora Sylvia Lago.



Mario Benedetti junto al poeta argentino Haroldo Conti, desaparecido por la dictadura. Una vida entera con el compromiso.


LOS ESCRiTORES LLORAN LA MUERTE DE MARIO BENEDETTI

"Hemos perdido y hemos ganado", dijo José Saramago, "porque están ahí sus libros, que afortunadamente nos sobreviven"

El escritor y premio Nobel de Literatura José Saramago lamentó la muerte a los 88 años del escritor uruguayo Mario Bendetti, y alabó su categoría literaria y humana. "Siempre quedaba esa ingenuidad que es pensar que lo inevitable se puede posponer, pero no se puede, y cuando llega, como acaba de llegar para Mario, es muy duro", dijo. "Todos sabíamos que estaba mal, que con la enfermedad que tenía en cada minuto estaba en riesgo. La ingenuidad no ha sido posible. No hay milagros", lamentó.

Con la muerte de Benedetti, dijo Saramago, vamos a conocer más de su vida. "Era un carácter humano extraordinario", enfatizó. "Hemos perdido y hemos ganado - continuó-, "porque están ahí sus libros, que afortunadamente nos sobreviven".

Varias figuras de la cultura de Uruguay también lamentaron la muerte de Benedetti. Ricardo Casas, director de un documental sobre la vida de Benedetti titulado "Palabras verdaderas", expresó "tristeza" por el fallecimiento del escritor. Trabajar con él para ese film, realizado entre 2000 y 2004, "fue todo un descubrimiento de un personaje a la vez tan famoso y el más humilde", comentó.

La muerte de Benedetti es "un desgarro para la literatura de habla hispana. La obra de Mario va a estar siempre" a pesar de su desaparición física, reflexionó por su parte el escritor uruguayo Mauricio Rosencof. "La literatura de todo el mundo pierde a una figura de primer nivel, y yo pierdo a mi hermano", agregó.

Benedetti y Rosencof fueron compañeros de trabajo en la influyente revista "Marcha", que se editó en Uruguay en los años sesenta y setenta, hasta que fue clausurada por la dictadura militar que gobernó en el país entre 1973 y 1985.

Eduardo Galeano, escritor y amigo de Benedetti, fue a la casa del autor de "Gracias por el fuego" luego de enterarse de su fallecimiento.

La poeta Ana Magnabosco manifestó su tristeza por la muerte de Benedetti, a quien se refirió como un "maestro". Destacó la "humildad, la coherencia hasta sus últimos días y el espíritu joven" del escritor. Magnabosco resaltó el vínculo del escritor con Madrid, donde residía parte del año para escapar a los fríos del invierno montevideano ante su enfermedad respiratoria crónica.

El poeta uruguayo Rafael Courtuasí recordó palabras que le dijo Benedetti para describir la personalidad del escritor fallecido: "Yo no tengo vergüenza de ser sensible". "Don Mario está lejos de las envidias y entró en otro lugar. Se llora una pérdida porque se llora un amigo, pero al mismo tiempo está naciendo otro Benedetti", manifestó Courtuasí.

El escritor uruguayo Raúl Vallarino afirmó que Mario Benedetti "hizo conocer las letras uruguayas en muchas partes del mundo y abrió el camino para colegas compatriotas". "En más de una ocasión, durante algún viaje, me reconocieron como escritor uruguayo haciendo referencia a que venía de Uruguay, la patria de Benedetti", destacó Vallarino. "Sin duda, fue un escritor de fama mundial y nos abrió el camino para muchos otros escritores más jóvenes", agregó.

La ministra de Educación y Cultura de Uruguay, María Simón, dijo que la obra de Benedetti es "muy nacional pero de proyección internacional".

Los restos de Mario Benedetti serán velados en el Palacio Legislativo, sede del Congreso uruguayo, en Montevideo.



DOS POEMAS


Roberto Matta


EL PUENTE

Para cruzalo o para no cruzarlo
ahí está el puente

en la otra orilla alguien me espera
con un durazno y un país

traigo conmigo ofrendas desusadas
entre ellas un paraguas de ombligo de madera
un libro con los pánicos en blanco
y una guitarra que no sé abrazar

vengo con las mejillas del insomnio
los pañuelos del mar y de las paces
Ias tímidas pancartas del dolor
las liturgias del beso y de la sombra

nunca he traído tantas cosas
nunca he venido con tan poco

ahí esta el puente
para cruzarlo o para no cruzarlo
yo lo voy a cruzar
sin prevenciones

en la otra orilla alguien me espera
con un durazno y un país





¿Y si Dios fuera una mujer?

Juan Gelman

¿y si dios fuera mujer?

pregunta juan sin inmutarse


vaya vaya si dios fuera mujer

es posible que agnósticos y ateos

no dijéramos no con la cabeza

y dijéramos sí con las entrañas


tal vez nos acercáramos a su divinades

nudez

para besar sus pies no de bronce

su pubis no de piedra

sus pechos no de mármol

sus labios no de yeso


si dios fuera mujer la abrazaríamos

para arrancarla de su lontananza

y no habría que jurar

hasta que la muerte nos separe

ya que sería inmortal por antonomasia

y en vez de transmitirnos sida o pánico

nos contagiaría su inmortalidad


si dios fuera mujer no se instalaría

lejana en el reino de los cielos

sino que nos aguardaría en el zaguán del

infierno

con sus brazos no cerrados

su rosa no de plástico

y su amor no de ángeles


ay dios mío dios mío

si hasta siempre y desde siempre

fueras una mujer

qué lindo escándalo sería

qué venturosa espléndida imposible

prodigiosa blasfemia

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