Rocío Cerón




Rocío Cerón, Ciudad de México, 1972. Su obra conjuga la experimentación entre poesía, música, acción y video. Ha publicado los libros de poesía Basalto (CONACULTA-ESN, México, 2002) que recibió el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 2000; Litoral (Filodecaballos, México, 2001); Soma (Eloisa Ediciones, Argentina, 2003); Apuntes para sobrevivir al aire (Urania, México, 2005); Imperio (Ediciones Monte Carmelo, México, 2008; 2da edición, República Dominicana, 2010); Imperio/Empire (CONACULTA-FONCA, 2009, edición interdisciplinaria y bilingüe); La mañana comienza muy tarde (La Propia Cartonera, Uruguay, 2010); Tiento (UANL, 2010):
Diorama, (UALN y Tabasco 189. 2012); Borealis (Editorial Piedra Cuervo, 2013). En 2005 recibió por sus crónicas de viaje el See America Travel Writer Award, otorgado por la Embajada de Estados Unidos, The Travel Industry Association y The Visit USA Commitee. Imparte el POLILAB (Estructuras textuales en plataformas no convencionales) dentro del Programa de Escritura Creativa de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Poemas y obra suya han sido traducidos al inglés, finés, sueco y alemán. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Mantiene la página web: http://rocioceron.blogspot.com








13 formas de habitar una esquina

I
Huyen avestruces —hay mujeres cuyas palabras son fresnos. Sombras hilvanan puertos de aire. Entre la estampida reposa la mano sobre el talud de una rodilla. Habano y humo. Rojizo ciprés el sueño. El olor sigue más allá del borde. Desde el buró —poder, sonríe destruida/ tiento ocre, cuerpo estrófico en el quicio.Vestíbulo.

II
Donde los náufragos cantan apunta el ojo. Hacia el rabillo austral de la mirada —dorada agua de la memoria— el tono plomizo del frío. Uno podría ser entendimiento crepuscular, avanzada furiosa de jauría humana pero el vórtice detiene la rebelión. Gotea aún el rompevientos. Y entre el invierno de milnovecientosetentaydos y el presagio del dosmildocefindelmundo un día y el otro. Gramática de Babilonia. Descenso.

III
Caramelos y una hormiga. Breve ataque de asma. Sedosas las patas recorren un dedo meñique. Este paisaje no es política: hueco, centro de bala o poema. Dos muros hacen un baldío entre sí. Menta, el caramelo es sabor menta. Huella.

IV
A ambos lados de la vía, —párpados inestables, lozam de 2 mg— la superficie de las cosas: tubos de acero, mosaicos (opus tessellatum), textiles sintéticos de corte abstracto. Dolor en el lenguaje. Monopolio cromático. Todo cuerpo desnudo mata a la teoría. Rota el espacio. Cielo.

V
Un punto un punto en particular un punto un punto esquivando su propio punto un punto que arroja otro punto el punto que aniquila su sombra un punto el punto en punto: linde.
.
VI
Lluvia sobre penumbra. Pelaje y lamido. Ensoñación y notas en brote de murmullo. Herida que sostiene. En el trazo de un sonido veloz —cielo abierto sobre cuerpo, lengua —partículas de azul Berlín. Desliz en el cerco de la boca. Plexo.

VII
Al ojo el vuelo, petrel negro. Caminar sobre precipicio claramente delimitado. Colinas, nubes, bosque boreal. Mujer desvistiéndose sobre cama helada. Bajo los pliegues de su ropa una constelación de aguanieve. Arden las corvas. Barbera o Bonarda, fuerte sabor en boca. Filo.

VIII
En el cuerpo sésil de una hoja, apenas adherida, resplandece el estrato del mundo. Flujo audible. Inflexiones sostenidas por insinuación —dosel amazónico en medio del cuarto. Las hormigas deducen siempre el estado de las cosas.Intensidad de una figura dentro de otra, sonoridad del bulbo de luz, silbido en tono sordo. La cerveza cae al suelo. Tokonoma.

IX
Baúl en madera de fresno, motivos vegetales y geométricos en perfecta simetría. Pies móviles para elevarlo del suelo, cerradura con llave, asas en los costados que facilitan su transporte. Periodo: siglo XVIII. Nadie olvidará el color del brazalete. La economía a gran escala destruye voluntades. Un hombre anuncia que desaparecerá. Trino.

X
Ángulos óseos, formas y cuesta donde radica el ritual. Quién teme al aire. Fisura donde hay. Puerta pulida. Naturalezas muertas, humo de tabaco. Cruce. Un poema es una lima un día bisiesto un 31 de marzo un esquema mental un pinar. Retenes silenciosos demarcan umbral. Aire, pulmones saturados. Oxígeno para abastecer el cerco. Cercanía de pieles ante el viento. Jaula.

XI
Un punto, paraguas negro, bolígrafo de tinta azul, orden para no pensar en la muerte, una mancha seca de sangre, garabateo cadmio en algodón, arca con motivos repetidos sistemáticamente —clavel del monte o calta palustre. Toda la potencialidad del mirar: herida supurante espalda nupcial de un hombre labio bajo de grosor excitante cuerda que flota del fresno en vaivén madreperla ópalo de fuego luz diurna sobre escena movimiento y rastros. Cauterización.

XII
Júbilo y adoración en paréntesis. Sobre el cabello largo de esa mujer, vista en Baden Baden, sobresale una galaxia. No anillos de satélite. No corona de santidad. Réplica. Varios tañidos de campanas (no provincia eclesiástica) susurran una verdad a medias. Blancos y agrietados. Los labios. Se necesita una nueva contraseña para regresar a tiempo al mundo. Mientras la palabra aparece, ella dibuja sobre el agua una espiral. Resplandor.

XIII
Circulan autos en pulgada y media. Espacio hendido. Ladra un perro al fondo.Oropel. Pastelillo de arándanos y chispas de chocolate. Píldora sintética de felicidad. No era sólo balanceo de cumbia salsa samba. Gozne entre realidades, “mira tu cuerpo iridiscente, azulmoradoverde iridiscente”. Lenguaje. Territorio para la aparición de parques paisajísticos zonas urbes rehabilitadas laderas de casas con techo metálico piedras nucleicas espacios sacrificiales. Cajas y capas, espacio vital de pulgada y media. Nación.

(In Diorama)


Apuntes Para Sobrevivir al Aire

Querer asistir al último festín de las mentiras, y ser el ganador.
El último que ríe en la fiesta.
El primero que cae estrepitosamente.
He de mentirme todos los días para no matarme.
Y hoy —tantos días— pesan más que la bendición de Cristo.

Me despojo. Quiero decir, me despojo. Así, sin más. Para ahorrarse la decepción es mejor despojarse. Andar sin vestiduras. Sin calificativos o adjetivos decorativos. Ahorrarse el desprecio por uno mismo.
No logro estar sobre este piso si tengo que entender la vileza y la miseria de los otros. ¡Qué pocos sueños, qué falta de misericordia por sí mismos! Estos días están vestidos de un velo gris, sin sentido, sin dirección. La estupidez es norma y ley.

Me despojo: de actos y sucesiones, de grados y meritocracias, de falsas ideas. El fogón está lleno de inmundicias. Toda claridad, en estos momentos, es apenas un espacio donde refugiarse de una lluvia ácida, bermeja. Llena de olores y nombres que se desmantelan.
No creo en los sonidos del perdón. No hay nada que perdonar. Queda la desnudez de los afectos, la máscara desollada donde se ve el rostro antes cubierto por la podredumbre.

Para hablar hay que superar la tiranía de la velocidad. Distanciarse del vértigo; superar el miedo; dar inicio a la resistencia. Esa, "una interminable derrota" (Camus dixit).

Recién aparece en el diario un titular donde se habla de violencia y odio, xenofobia y divisiones. Toda certeza de que el hombre es altamente estúpido.

Yo destruyo a mi semejante porque odio la debilidad que lo nombra. Me cautiva la podredumbre porque es la raíz de mi pasado, de mi presente y de un futuro que aún deletreo con sangre y odio.

No niego mi desastre: es lo único que me crea y edifica. Los días son notas presenciales de un temor que invade el cuerpo. Sólo lo que transita por los dedos y la imaginación cabrá en el resquicio de una salvación que se antoja olvidadiza. Apenas esquiva y, por lo más, ciega. Descubro en el automático acto de matar una refinada intención de inmortalidad.

Las ideas nombran el suceso del parricidio para llevar a la tierra prometida su nombre esperado. No me ofende la razón de los sentidos, no me ofende saber de las heridas y pústulas del mal viviente (Villon habría de morir entre mis brazos); yo soy una gráfica agonizante en un hervidero de cifras y catástrofes (Sísifo dichoso, con angustia por la vida, caída perpetua) pero sin el valor de atragantarme y ahorcarme en los albores de esta tarde.
La violencia es el trago que ha de pasar todos los días por la garganta (tráquea enmudecida por el compás agónico de la inmundicia).

Sólo me avergüenza el canon. Sólo me ofende la posibilidad.

(In Apuntes Para Sobrevivir al Aire)







Basalto


Justo en el centro, en un tiempo preciso, entre oscuridad y luz,
se partió el universo, de ahí el mundo habitable, de ahí el hombre.

Como está escrito: "De mis astillas, de la ceniza de mis pensamientos, del último eco de mi
                               nombre, será el fémur."

                               del aire blanco que se concentra en la silueta y la razón
                               del éter de un diamante sin peso ni brillo
                               de la soga que pende del Árbol binario del conocimiento
                               del círculo de la mano a la mano         círculo de un solo                               
                               tiempo
                               del primer silbido que es cuerda        puente del viento y la   
                               horizontalidad
                               de la sierpe deslizándose por el claroscuro de la idea
                               de la nuez         cáscara dentro de la cáscara.         capas
                               sin fin de un todo
                               de la luz negra         luz primordial
                               de la letra que configura el rostro del mundo         silencio
                               que declina              
                               se sujeta         es sostén al detenerse         quietud que es
                               movimiento
                               fuego incesante de la forma
                               de las siete caudas         fluido de un solo no del que todo
                               sale
                               y al que todo llega
                               de esto y lo antes dicho         porque el poema es siempre el
                               mismo y lo será
                               y a su vez se despliega en voces y es inagotable
                               del desierto         único lugar abierto a las posibilidades:
                                                                                                                basalto

                              fuego que abrasa las tinieblas
                             desciende       se transfigura
                                        se detiene
grava milenária          arista que especula con la forma         diamante nómada
¿de qué gesto saldrás    de qué principio cautivo    de qué homilía brotarán tus vetas?

la piedra gravita    va hacía las llamas    el movimiento pendular crea el fundamento
                              seduce el abismo al silício    al cieno
                              basalto    leve extracto del halo terrestre
                              de la penumbra     del caos    surge el esplendor
giran astillas de oro    .se suspende el tiempo    .fecunda el roce lo incierto

lo impreciso una gota de fuego negro    señal de lo que emerge
                 el brillo incita a la grieta a ser tramado    a delinear la traza de un cuerpo
destello espeso   nido pétreo    en la dureza reside la flexibilidad del pensamiento
                             de lo múltiple surge el principio
                             el polvo reposa en colérico vaivén

en el interior la gema guarda la sima de las eras   el destello vedado de la infinidad del tiempo
                      el vértigo concibe la caída    baja el mineral
lava que construye y aglutina en sus fragmentos una piel        transmigración de la materia
               piedra que accede al contorno        roca que es lava para volver a sí misma
horas que encierran en un cuadrado la vastedad de la luz     y no cesan de ser espiral
                      gesto sólido --móvil --emanación del vacío

                    del prisma de sus laderas brota la lluvia
                    día térreo de donde surge un perfil
                    boceto del cuerpo esencial

regresa a sí el basalto para ser piedra angular
cambio asido a la molécula
molécula de un fragmento eterno
en la veta              en la fisura
en la simetría terrestre
cada una de las edades
roca carnal
la piel es el paraíso
sustância
         vuelve el cielo su sentido a la arcilla
         rosas basálticas en el jardín de la memoria
                                               abrazo orgánico
        placas de magma que las figuraciones contienen
                  desiertos floridos
         las articulaciones son soga---las hiedras océanos
         aguas fósiles que atraen a los nombres sutiles
         contraerse
                   expandirse
          esfuerzo por ser aire     luz que arroje signos
de la sombra    del fuego gélido     del hierro
        del centro mismo donde se desenrolla la sierpe
                   corteza abisal de forma y fondo incesantes
        nace la espesura de la voluntad
                      se funden pensamiento y alma en un sólo nudo
          aceleramiento de la tensión    del núcleo
para descifrar el torrente del pensamiento la carne ha de ascender
        sangre que recorre sus frágiles linderos
                                  ligereza de la arena
     al hallar su lecho roca y aire son rueda
                           en su movimiento son caída
      en el reflejo de sí mismos el valle y la nube son sombra
                                                         batalla seminal
                         de la lluvia y los vientos emerge el horizonte

existe un vacío imposible de deletrear
cierta fascinación por hacer que la soga penda
así    la piedra deja de serlo
es átomo acogiendo los lamentos
         balance de una astilla negra
         resplandor que conmueve su materia
así    un vacío inapresable
se desliza al abismo de la idea
toca el estuario de la sangre
se extiende por la dorsal del pensamiento
de este carbón compuesto por eras de raíz antigua
inicia la cartografía de un cuerpo
         espiral escindida por grietas fecundas
         brechas que hacen surgir al primer fémur
el hueso se alza     es vista
mirada fracturada de los tiempos
armazón de lava y nieve    interiores en cuyo fondo reside la palabra
         mineral que teje la memoria de un signo
         letra en que reside el firmamento
el lenguaje se lleva en la piel    cada signo es un espejo de las venas
       ningún cuerpo es sólo cuerpo
residen en los huesos las voces eternas de la lluvia
       agua circular que se vierte y revierte en un puñado
        de sílabas e historias
el pensamiento vuelve a las entrañas
      la cabeza es anexo de la sangre
pura es la simiente ósea    se sostiene en su horizonte translúcido
apenas mira las piruetas del abismo
        página a contraluz donde la tinta escribe su inocencia
carne que se fragua marfil y alto vuelo
          venas   palabras   cuerpos   que justo en el aire
          en el corazón del poema
                                     -se sujetan

despojado de lo incognoscible
    en la vastedad    el cuerpo
empieza arrinconado la ruta de sus días
se vuelve habitante de los márgenes del mundo
es extranjero   su ubicuidad es su nunca estar
da nombre a las formas y al cauce   rompe el cerco
                                        la certeza es su propia incertidumbre

parte el que no tiene nombre a encontrar la sangre abisal que le sustenta
    fêmur    basamento medular de lo inasible
ha salido el cazador
acecha    acecha     acecha a la bestia    a la urdimbre dorsal          
                                    al relámpago
      el disparo la ejecución son un goce
              el otro está ahí dentro en las articulaciones      en las venas
              recorriendo los linderos que le son propios
de un punto preciso surge el dolor      toda cacería es un enigma
      herida primigenia
instinto      intuición de un espectro en ronda
                                                  luz dentro de la mirada
la dirección es uma        el punto no se reconoce está velado
en la vertiginosa desaparición del sí mismo sólo él recuerda una primera piel
                                         espiral sepultada en su propia génesis

de la intimidad de la mente brota el acto amoroso
aire que estrecha      envuelve     asfixia      la piel es discernimiento
las cadenas han dejado de serlo  regresa la elipse
           el tramado y el hilo ahora son vuelo

la espiral yace sostenida por las hojas
entre los signos de un poema que jamás concluye
hay olas que descienden hasta el mismo centro de la tierra
del lago de las ánimas sale un hombre a flote
su voz lleva la mitad del tiempo escrito en ella
     en sus venas corren ríos de humo
     tempestad de fe     manantial de tregua
en él las lenguas son imperio
en los límites de la forma se pliegan los pergaminos de la historia
el juego interminable del pensamiento es su travesía
    es piedra basáltica      monumental
                                        sus cenizas son la guarida del desastre
él acertijo del silencio      él espejo de la geometría divina
- gozne -
(del devenir nacida
     sin presente
atada siempre a la era del gesto
al ras de la música de los letrados
sobre el tapiz de la mejor escoria de las razas
sin más error que la miseria de la sal
     una palabra
sin sujeto y sujeta a la civilización
trazo de un cuerpo que es verbo)

(In Basalto)





Basalto: incesante esplendor congelado

José Kozer

Recurro a ese gran Maestro (lleno de salvedades): el diccionario. BASALTO: roca volcánica muy dura, por lo común negra o verdosa, de grano fino, a veces de estructura prismática.
Voy más a fondo, recurro a la etimología de basalto: procede de una palabra egipcia ("bakhan") que deviene en griego "basanos" y que de ahí pasa al latín ("basaltes") por un error de transcripción: se trata de una mala lectura que mezcla "basanites" con "lapis" (piedra) creando la expresión "piedra de toque". Por un error de transcripción se acuña la palabra basalto, piedra de toque a ese probable error que consiste en querer volver inteligible el enigmático Universo.
La etimología me lleva de la mano hacia formas primarias, el magma, lo egipcio: me lleva (error de transcripción) a una piedra de toque que sirve de sésamo para intentar abrir puertas de dura roca volcánica y quizás, dejar entrever (por visión, por contemplación) una estructura prismática verdadera, compleja, tendiente (al menos en cuanto proyección de deseo) a la sencillez de lo primario: estructura a la que se llega hilando fino, siguiendo los entresijos del grano fino (interior) de la dura roca volcánica que es el basalto: escabullándose de su erupción se podrá llegar a la estructura seminal del conocimiento ("Árbol binario del conocimiento") que, precisamente, agita, aquieta, abisma el lento, largo poema Basalto de Rocío Cerón: toda una reverberación. Y, permítaseme, todo un esplendor congelado que, congelado, al abismarse, cabrillea; no deja, cristalizado, de cabrillear.
Basalto es por ende roca dura, grano fino, estructura prismática, piedra de toque, error de transcripción que lleva, por vertiginosa verticalidad, mediante la dureza de sus versos lapidarios, a una puerta entornada que deja entrever el esplendor congelado de un poema que es astral, subsolar, subsuelo: un subsuelo con sus capas de cieno, su fundamento último (inasible) de dureza enigmática.
¿Cómo leerlo? Sugiero una lenta lectura abierta al espesor. Una lectura que mantenga los ojos entornados y que acepte una prismática multiplicidad hecha de entresijos, de recodos, saltos apenas perceptibles y que conjugue, audaz, incesantemente, elementos de superficie con elementos de abisal verticalidad (vertiginosidad). Se conjuga el cuerpo en su exterioridad con su organización más profunda (redaños) y escatológica, desembocando en un "abrazo orgánico" donde las "placas de magma que las figuraciones contienen" no dejan de ser sólidas mas tampoco dejan de fluir: de hecho, parecen fluir como un error de transcripción ya que sus pulsiones son ; "desiertos floridos".
Para leer Basalto sugiero atenerse a la dureza de la piedra que, fija, a la vez puede partirse "entre oscuridad y luz" dejando ver "el mundo habitable". Para lo cual precisamos de ciertos goznes, ciertos puntos de apoyo sin los cuales sería imposible el abismamiento, la contemplación de lo interior. Hay bloques petrificados, de tal dureza que descorazonan: mas el poeta no se arredra y ante esa piedra de aspecto impenetrable, opta por el riesgo de inmiscuirse en sus intersticios volcánicos: es decir, opta por quemarse, quizás a expensas del cuerpo, mas sin sacrificarlo, consciente de que sus signos, sus señales a flor de piel son correspondencias que sirven de guía (mojones espirituales) en el camino del desierto o por los lácteos, fluidos caminos astrales. Así, ante el desierto que es "único lugar abierto a las posibilidades" contamos con el basalto, esa dureza que es piedra de toque y que al serlo, permite al poeta acudir (recurrir) a los goznes que abren la piedra, acuñan la palabra, permiten la visión: o al menos, una cierta visibilidad (profunda, alucinante) que la negra letra transpira, recoge, en audaz relampagueo petrificado. Las palabras van produciendo pivotes, fulcros que abren lenta, espesamente, la roca volcánica dura; y justo al abrirse, el grano fino de esa piedra se desmenuza un poco, fragilizado, ante la atónita mirada del poeta; el grano fino se petrifica, en viva petrificación armoniosa, discordante, como letra, escritura, basalto gráfico que expone un universo implícito en la estructura prismática, enigmática, parcialmente penetrada de la Roca.
Toda cacería es un enigma", nos dice la palabra de Rocío Cerón (quizás evocando a San Juan cuando dice: "volé tan alto tan alto, /que le di a la caza alcance"). San Juan, que es la fe, da alcance a su "presa" (Dios, el poema, el conocimiento por intuición, por visión y arrobo unitivo). Rocío Cerón, poeta moderno, da alcance a una "presa" que no deja de ser enigma: un enigma que se mantiene en pie durante todo el trayecto del poema y que va dejando un rastro indeleble, forjado justo mediante la descripción del proceso de construcción de Basalto (sobre piedra, a manera del amanuense que en tabletas de arcilla burila su escritura cuneiforme). Un proceso donde "el tramado y el hilo son vuelo" y donde toda esa "masa rutilante" que configura el poema posee una velocidad astral (concebible más por intuición visionaria que por formulación matemática) en la que (verdadera sabiduría del explorador) "reside la tregua".
Basalto es un poema, es asimismo la convocatoria de un poema que decide hacerse libro, y es una liberación de fuerzas pugnando, armonizando, en planos diversos de estructuración. Verso a verso, página a página, somos acarreados como piedra dura, como grano fino, como error de transcripción, como prisma estructurándose, mediante goznes, chamelas duras, dolorosas, en verdad espiralada que contiene ejes cruzados, v ; cuerpos de tinta negra o carne viva, esquirlas de piedra inamovible y fuego de constelaciones en perpetuo devenir: verticalidad, vertiginosidad ("espiral principio de simetría- . vapor fecundo en la brevedad del pie y la sílaba").
Léase este fecundo universo de Rocío Cerón colocando un frágil pie en la sílaba que se busca como palabra, en la viva concatenación de las cosas que estructuran la vida y que, desde la dificultad, estructuran Basalto. Léase, sin ojeriza, desde una entrega, con amor, este libro de poemas que contiene un módulo atroz, tranquilo, de la experiencia más ignota: la del viaje, sin espejo, por el fondo cerrado, claustrofóbico, de la más dura piedra. 


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