quarta-feira, 22 de abril de 2009

MÁRIO QUINTANA


















SEISCENTOS E SESSENTA E SEIS

A vida é uns deveres que nós trouxemos para fazer em casa.
Quando se vê, já são 6 horas: há tempo...
Quando se vê, já é 6.ª feira...
Quando se vê, passaram 60 anos...
Agora, é tarde demais para ser reprovado...
E se me dessem – um dia – uma outra oportunidade,
eu nem olhava o relógio
seguia sempre, sempre em frente...

E iria jogando pelo caminho a casca dourada e inútil das horas.

(In: Nariz de vidro. 5ª. ed. São Paulo: Moderna,1984, p. 36.)

P.S.: Na internet circula uma versão adulterada do texto original: nela é empregada um dever em vez de uns deveres no verso inicial; os numerais aparecem grafados por extenso e há a supressão do título; surgem acréscimos de outros marcadores temporais (Natal, a passagem do ano) que enfraquecem a intensificação construída pelo poeta em torno do número seis (hora, dia da semana, décadas); e, algo imperdoável, ocorre a introdução de um conselho banalizante que retira toda a força do último verso do poema.

Se em muitos livros didáticos (algumas editoras esquecem a importância da estrofação e, para ganharem espaço, comprimem diversas estrofes em uma estrofe-frankenstein que mata toda a arquitetura rítmica, plástica e conceitual de um poema) e em muitas edições de poesia já surgem falhas que alteram substancialmente muitos textos, imaginem o que acontece na internet.

Por isso devemos ficar atentos. Sempre procuro reproduzir com a máxima fidelidade os poemas postados aqui, buscando-os em edições ou em sites confiáveis, mesmo assim ainda posso, eventualmente, cair em alguma armadilha e reproduzir um poema impresso com falhas. Felizmente, nas raríssimas vezes em que isso aconteceu, pude fazer as correções em tempo hábil.

JUAN GELMAN















JUAN GELMAN


AMOR QUE SERENA, ¿TERMINA?


amor que serena, ¿termina?

¿empieza? ¿qué nueva

vejez le espera por vivir?

¿qué fulgor? amor asomándose


de sí mismo a sí mismo siendo

también memoria de sí

comiendo

de sí, ¿qué vieja


sombra le chupará la nuca? oh pestes

que visitaron mi país

atacaron se fueron

ajenas como el viento


DIZIS AVLAS CUN ÁRVULIS


dizis avlas cun árvulis

tenin folyas qui cantan

y páxarus

qui djuntan sol


tu silenziu

disparta

lus gritus

dil mundu?


DIZES PALAVRAS COM ÁRVORES


dizes palavras com árvores

têm folhas que cantam

e pássaros

que juntam sol


teu silêncio

desperta

os gritos

do mundo/


POEMA XVII


un venti di separadus

di bezus qui no mus diéramus

acama il trigu di tu ventre

sus asusenas cun sol


veni

o querré no aver nasidu

trayi tu agua clara

las ramas floreserán


mira istu:

soy um niniu rompidu

timblu nila nochi

qui cayi di mí


POEMA XVII


um vento de separados

de beijos que não nos demos

acalanta o trigo do teu ventre

suas açucenas com sol


vem

ou desejarei não haver nascido

traz tua água clara

os ramos florescerão


vê isto:

sou um menino quebrado

tremo na noite

que cai de mim


Os poemas acima foram transcritos do livro Amor que serena, termina?, edição bilíngüe publicada pela Editora Record, em 2001, com tradução e seleção de Eric Nepomuceno. As traduções foram revisadas por Chico Buarque de Hollanda. Reproduzi as traduções apenas dos poemas escritos em sefardita. Provavelmente Juan Gelman escreveu os 29 poemas em sefardita que compõem Dibaxu (Debaixo) num processo de apreensão lírica do exílio, buscando na velha sonoridade judaico-espanhola uma expressão poética capaz de traduzir a diáspora promovida pela ditadura argentina.

GABRIEL CELAYA








Rafael Múgica, nombre real del poeta español, nació en Hernani, Guipúzcoa en 1911.Presionado por su padre, se radicó en Madrid donde inició sus estudios de Ingeniería y trabajó por un tiempo en la empresa familiar. Conoció allí a los poetas del 27 y a otros intelectuales que lo inclinaron hacia el campo de la literatura, dedicándose desde entonces por entero a la poesía. En 1947 fundó en San Sebastián, con su inseparable Amparo Gastón, la colección de poesía «Norte». Obtuvo en 1956 el Premio de la Crítica por su libro «De claro en claro», al que siguieron entre otros, «Plural» 1935, «Cantos Íberos» 1955, «Casi en prosa» 1972, «Buenos días, buenas noches» 1976 y «Penúltimos poemas» en 1982. En 1986 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas.Falleció en 1991.


Trabalho de Niek van Wijngaarden






















LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

BIOGRAFÍA

No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar.
Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.
¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
Eso, para vivir.
No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay, sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.
Y descansar: morir.


Trabalho de Christo

















CUÉNTAME COMO VIVES, CÓMO VAS MURIENDO

Cuéntame cómo vives;
dime sencillamente cómo pasan tus días,
tus lentísimos odios, tus pólvoras alegres
y las confusas olas que te llevan perdido
en la cambiante espuma de un blancor imprevisto.

Cuéntame cómo vives;
ven a mí, cara a cara;
dime tus mentiras (las mías son peores),
tus resentimientos (yo también los padezco),
y ese estúpido orgullo (puedo comprenderte).

Cuéntame cómo mueres;
nada tuyo es secreto:
la náusea del vacío (o el placer, es lo mismo);
la locura imprevista de algún instante vivo;
la esperanza que ahonda tercamente el vacío.

Cuéntame cómo mueres;
cómo renuncias -sabio-,
cómo -frívolo- brillas de puro fugitivo,
cómo acabas en nada
y me enseñas, es claro, a quedarme tranquilo.

MARIO BENEDETTI









UN PADRENUESTRO LATINOAMERICANO

Padre nuestro que estás en los cielos
con las golondrinas y los misiles
quiero que vuelvas antes de que olvides
como se llega al sur de Rio Grande

Padre nuestro que estás en el exilio
casi nunca te acuerdas de los míos
de todos modos dondequiera que estés
santificado sea tu nombre
no quienes santifican en tu nombre
cerrando un ojo para no ver las uñas
sucias de la miséria

en agosto de mil novecientos sesenta
ya no sirve pedirte
venga a nos el tu reino
porque tu reino también está aquí abajo
metido en los rencores y en el miedo
en las vacilaciones y en la mugre
en la desilusión y en la modorra
en esta ansia de verte pese a todo

cuando hablaste del rico
la aguja y el camello
y te votamos todos
por unanimidad para la Gloria
también alzó su mano el indio silencioso
que te respetaba pero se resistia
a pensar hágase tu voluntad

sin embargo una vez cada tanto
tu voluntad se mezcla con la mía
la domina
la enciende
la duplica
más arduo es conocer cuál es mi voluntad
cuándo creo de veras lo que digo creer
así en tu omnipresencia como en mi soledad
así en la tierra como en el cielo
siempre
estaré más seguro de la tierra que piso
que del cielo intratable que me ignora

pero quién sabe
no voy a decidir
que tu poder se haga o se deshaga
tu voluntad igual se está haciendo en el viento
en el Ande de nieve
en el pájaro que fecunda a su pájara
en los cancilleres que murmuran yes sir
en cada mano que se convierte en puño

claro no estoy seguro si me gusta el estilo
que tu voluntad elige para hacerse
lo digo con irreverencia y gratitud
dos emblemas que pronto serán la misma cosa
lo digo sobre todo pensando en el pan nuestro
de cada día y de cada pedacito de día

ayer nos lo quitaste
dánosle hoy
o al menos el derecho de darnos nuestro pan
no sólo el que era símbolo de Algo
sino el de miga y cáscara
el pan nuestro

ya que nos quedan pocas esperanzas y deudas
perdónanos si puedes nuestras deudas
pero no nos perdones la esperanza
no nos perdones nunca nuestros créditos

a más tardar mañana
saldremos a cobrar a los fallutos
tangibles y sonrientes forajidos
a los que tienen garras para el arpa
y un panamericano temblor con que se enjugan
la última escupida que cuelga de su rostro

poco importa que nuestros acreedores perdonen
así como nosotros
una vez
por error
perdonamos a nuestros deudores

todavía
nos deben como un siglo
de insomnios y garrote
como tres mil kilómetros de injurias
como veinte medallas a Somoza
como una sola Guatemala muerta

no nos dejes caer en la tentación
de olvidar o vender este pasado
o arrendar una sola hectárea de su olvido

ahora que es la hora de saber quiénes somos
y han de cruzar el río
el dólar y su amor contrarrembolso
arráncanos del alma el último mendigo
y líbranos de todo mal de conciencia
amém

In: Antologia poética. Rio de Janeiro: Record, 1988, p. 230-237.

JOÃO CABRAL DE MELO NETO










Inimitável, instigante, intrigante, inigualável, Cabral é daqueles pouquíssimos poetas capazes de obrigarem a língua a criar adjetivos identitários: cabralino, esse dizer a seco, a faca, de elevada densidade antilírica, às vezes associada a uma grande carga dramática; esse cante a palo seco que percorre o sertão como um vento que vem de Sevilha (ou de Córdoba, ou de Granada): essa arquitetura solar sobre um chão de pedras e canaviais.




















PSICOLOGIA DA COMPOSIÇÃO

I

Saio de meu poema
como quem lava as mãos.

Algumas conchas tornaram-se,
que o sol da atenção
cristalizou; alguma palavra
que desabrochei, como a um pássaro.

Talvez alguma concha
dessas (ou pássaro) lembre,
côncava, o corpo do gesto
extinto que o ar já preencheu;

talvez, como a camisa
vazia, que despi.

II

Esta folha branca
me proscreve o sonho,
me incita ao verso
nítido e preciso.

Eu me refugio
nesta praia pura
onde nada existe
em que a noite pouse.

Como não há noite
cessa toda fonte;
como não há fonte
cessa toda fuga;

como não há fuga
nada lembra o fluir
de meu tempo, ao vento
que nele sopra o tempo.

III

Neste papel
pode teu sal
virar cinza;
pode o limão
virar pedra;
o sol da pele,
o trigo do corpo
virar cinza.

(Teme, por isso,
a jovem manhã
sobre as flores
da véspera).

Neste papel
logo fenecem
as roxas, mornas
flores morais;

todas as fluidas
flores da pressa;
todas as úmidas
flores do sonho.

(Espera, por isso,
que a jovem manhã
te venha revelar
as flores da véspera).

IV

O poema, com seus cavalos,
quer explodir
teu tempo claro; romper
seu branco fio, seu cimento
mudo e fresco.

(O descuido ficara aberto
de par em par;
um sonho passou, deixando
fiapos, logo árvores instantâneas
coagulando a preguiça).

V

Vivo com certas palavras,
abelhas domésticas.

Do dia aberto
(branco guarda-sol)
esses lúcidos fusos retiram
o fio de mel
(do dia que abriu
também como flor)

que na noite
(poço onde vai tombar
a aérea flor)
persistirá: louro
sabor, e ácido.
contra o açúcar do pobre.

VI

Não a forma encontrada
como uma concha, perdida
nos frouxos areais
como cabelos;

não a forma obtida
em lance santo ou raro,
tiro nas lebres de vidro
do invisível;

mas a forma atingida
como a ponta do novelo
que a atenção, lenta,
desenrola,

aranha; como o mais extremo
desse fio frágil, que se rompe
ao peso, sempre, das mãos
enormes.

VII

É mineral o papel
onde escrever
o verso; o verso
que é possível não fazer.

São minerais
as flores e as plantas,
as frutas, os bichos
quando em estado de palavra.

É mineral
a linha do horizonte,
nossos nomes, essas coisas
feitas de palavras.

É mineral, por fim,
qualquer livro:
que é mineral a palavra
escrita, a fria natureza

da palavra escrita.

VIII

Cultivar o deserto
como um pomar às avessas.

(A árvore destila
a terra, gota a gota:
a terra completa
cai, fruto!

Enquanto na ordem
de outro pomar
a atenção destila
palavras maduras).

Cultivar o deserto
como um pomar às avessas:

então, nada mais
destila; evapora;
onde foi maçã
resta uma fome;

onde foi palavra
(potros ou touros
contidos) resta a severa
forma do vazio.



O poema foi retirado de Antologia poética, 7ª. ed. Rio de Janeiro: José Olympio, 1989. p. 183-188.

NATÁLIA CORREIA

NATÁLIA CORREIA (São Miguel, Açores, 1923 − Lisboa, 1993)


Foi estudar em Lisboa ainda criança e cedo iniciou a sua actividade literária. Poetisa, ficcionista, ensaísta, tradutora, dividiu a sua criatividade pelo teatro e pela investigação literária.Empenhada politicamente, viu vários dos seus livros serem apreendidos pela censura, chegando a ser condenada a três anos de prisão com pena suspensa, acusada de abuso de liberdade de imprensa.
A sua vasta obra poética encontra-se reunida em Poesia Completa: O Sol nas Noites e o Luar nos Dias, 1993. Natália Correia é ainda autora de obras como A Ilha de Circe (ficção), 1983; Erros Meus, Má Fortuna, Amor Ardente (teatro), 1981; Uma Estátua para Herodes (ensaio), 1974.


QUE MARGENS TÊM OS RIOS

Que margens têm os rios
para além das suas margens?
que viagens são navios?
que navios são viagens?

Que contrário é uma estrela?
Que estrela é este contrário
de imaginarmos por vê-la
tudo à volta imaginário?

(In: A poesia portuguesa hoje, org. Gastão Cruz)


























A RECUSA DAS IMAGENS EVIDENTES (IV)

Há noites que são feitas dos meus braços
E um silêncio comum às violetas.
E há sete luas que são sete braços
De sete noites que nunca foram feitas.

Há noites que levamos à cintura
Como um cinto de grandes borboletas.
E um risco a sangue na nossa carne escura
Duma espada à bainha dum cometa.

Há noites que nos deixam para trás
Enrolados no nosso desencanto
E cisnes brancos que só são iguais
À mais longínqua onda do seu canto.

Há noites que nos levam para onde
O fantasma de nós fica mais perto;
E é sempre a nossa voz que nos responde
E só o nosso nome estava certo.

Há noites que são lírios e são feras
E a nossa exatidão da rosa vil
Reconcilia no frio das esferas
Os astro que se olham de perfil.

(In: Dimensão Encontrada)


2° PASSEIO NOS JARDINS DE ADÔNIS

Recusa, amigo, da lide o ardil que, fátuo,
Nenhum deus quer ou lembra;
E entremos no jardim como quem no sagrado
De que se ignora entra.

Na fonte, ao tempo alheio, voz de água estremecida,
Gorgoleja o delfim
A ária que reúne o pouco da vida
No esplendor do jardim.

Aos fados que nos fiam o estreito acontecer,
Só na ilusão ilesos,
Sob as tílias amemos: é o estreito dever
De agradarmos aos deuses.

Flores não colhas, porém: sem nexo, se colhidas,
Vão morrer-te nos braços.
Deixa-as serem na haste o hálito da vida
Que te perfuma os passos.

Leves, instantâneas rosas indiferentes às máscaras
Que apodrecem leprosas,
Concedem-nos os deuses para que as nossas almas
Não pesem mais que as rosas.

Num lapso da verdade de que és pálido súbdito
Por decretos ignotos,
O jardim é o instante em que olhamos o mundo
Com magnólias nos olhos.

(In: Jornal de Letras, junho/84, Lisboa)


ESTE DEMAIS RANCOR AMOR DE MENOS

Este demais rancor amor de menos
esta fétida véspera de extermínios
este cínicos cristos estes cênicos
doces venham a mim os pequeninos.

esta mesma porção de outros venenos
esta apenas mudança de domínios
estes canhotos credos obscenos
este avante deveras só nos hinos

este cio de pústula este assunto
de piranhas de pântano este muito
traseiro à mostra de uma raça pouca
esta queimada flor que um anjo vesgo
com pétalas de Abril escreveu a esmo
no fogo-fátuo de uma data torta.

(In: Epístola aos Iamitas, 1976)











Camille Claudel


SONETO

De amor nada mais resta que um Outubro
e quanto mais amada mais desisto
quanto mais tu me despes mais me cubro
e quanto mais me escondo mais me avisto.

E sei que mais te enleio e te deslumbro
porque se mais me ofusco mais existo.
Por dentro me ilumino, sol oculto,
por fora te ajoelho, corpo místico.

Não me acordes. Estou morta na quermesse
dos teus beijos. Etérea, a minha espécie
nem teus zelos amantes a demovem.

Mas quanto mais em nuvem me desfaço
mais de terra e de fogo é o abraço
com que na carne queres reter-me jovem.

(In: http://www.lumiarte.com/)

OBS.: Os quatro primeiros poemas foram extraídos da excelente antologia organizada por Maria de Lourdes Hortas, Poetas portugueses contemporâneos. Recife: Edições Pirata, 1985.

segunda-feira, 20 de abril de 2009

ALEJANDRA PIZARNIK










ALEJANDRA PIZARNIK


Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires, el 29 de Abril de 1936, en una familia de inmigrantes de europa oriental. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y, mas tarde, pintura con Juan Batlle Planas. Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Luego de su retorno a Buenos Aires, Pizarnik publicó tres de sus principales volúmenes, "Los trabajos y las noches", "Extracción de la piedra de locura" y "El infierno musical", así como su trabajo en prosa "La condesa sangrienta". En 1969 recibió una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright. El 25 de septiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica siquiátrica donde estaba internada, Pizarnik murió de una sobredosis intencional de seconal.


I

Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.IIPero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.

II

Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.

III

Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.

IV

Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.

V

Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral.

VI

Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.

VII

La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.

VIII

Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.

IX

Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.

X

Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.

XI

Al negro sol del silencio las palabras se doraban.

XII

Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.

XIII

Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?Deseaba un silencio perfecto.Por eso hablo.

XIV

La noche tiene la forma de un grito de lobo.

XV

Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.

XVI

Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.

XVII

Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.

XVIII

Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.

XIX

Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.

Rebeci de Carlos Véjar Pérez-Rubio, editor da excelente Revista ARCHIPIÉLAGO - Revista Cultural de Nuestra América, publicada no México, material sobre a última edição, de número 63. Quem quiser conhecê-la, acesse http://www.archipielago.com.mx./

MÁRIO DE SÁ-CANEIRO
























Máquina de Fazer Cabelo, de Bispo do Rosário


Hoje acordei-me um Sá-Carneiro. Após ler tantas palavras pesadas, regências sem viço, concordâncias de plástico e fumaça, tanta vocação para cinismo e incompreensão, sintaxes de distorção e sangramento, hoje amanheci Sá-Carneiro. Por isso, vou acrescentar mais um poema aos que publiquei em outra postagem.
Escrever "acrescentar mais um poema" foi de uma imensa infelicidade, pois trata-se de um dos mais belos poemas já realizados em língua portuguesa, é um daqueles que nos deixam tontos de beleza. Todo estudante que concluísse o ensino médio, deveria sair da escola conhecendo-o, amando-o: quem não o soubesse, não deveria receber o diploma.
Existe prova melhor de que os grandes poetas atravessam as linhas temporais e que não se confundem com as ocasionais máquinas de fazer versos e sucesso do que esse primor de poesia?
Não existe água que possa lavar a minha alma, mas Dispersão me faz lembrar de que a humanidade é maior do que juízes levianos que vêem manobras, delitos, arte circense onde a vida exibe a sua face mais bela.
Esta postagem também é um gesto carinhoso aos portugueses que têm acessado Poemargens.

Nasceu em Lisboa, em 1890. órfão de mãe aos dois anos. Depois de terminado o Liceu (1912), seguiu para Paris e matriculou-se no curso de Direito. Publica o livro de contos Princípio. Começa a escrever poesia. No ano seguinte, de férias em Lisboa, escreve A Confissão de Lúcio. De volta a Paris, passa por Barcelona e conhece, com assombro, uma catedral “paúlica” (de “paulismo”, tendência poética que Fernando Pessoa iniciou como poema Pauis). Em 1915, colabora no Orpheu e publica Céu em Fogo (contos). Sobrevêm grave crise financeira, moral e psíquica, que o leva ao suicídio, em 26 de abril de 1916.

Findava, assim, tragicamente, uma das mais estranhas organizações poéticas que Portugal já teve. Poeta e apenas poeta, mesmo em prosa, a qual é, igualmente, dum vigor poucas vezes encontrado, tais as sutilezas que consegue ver e plasmar em Língua Portuguesa. Seu caso pessoal explica-lhe a obra. Filho-família, educado à larga, dotado duma sensibilidade doentia, de “esfinge gorda”, era um estrangeiro na vida e no Mundo. Daí uma vida que só existe como Literatura, no bom e no mau sentido, pela exacerbação da fantasia apoiada numa imaginação sem limites, exótica, levando-o a planos neuróticos, arrancado o Poeta do solo já frágil sob os pés. Sua vida é sua poesia, de forma que esta documenta um ser que se procura inutilmente porque necessita de um “suporte” para evitar a “dispersão” interior, e, quem diz interior, diz total. O estraçalhamento da alma que se auto-analisa em vão nasce dum narcisismo, que a sensibilidade julga ser de eleito, dum egotismo patológico quase, pela ausência de qualquer conexão com o ambiente externo. Um delírio frenético, uma alienação, que não chega à loucura porque a Razão está isenta do ato analisador da sensibilidade, leva-o ao desespero, fruto da sensação de desconhecimento do próprio ser e do mundo em roda. A personalidade, desintegrada, atingida pela afastamento definitivo dum apoio, sólido, encontrou na poesia uma expressão fugaz ou insatisfatória que só acentua o processo degenerativo. Raia-se o inumano, ou o sobre-humano, e o Poeta está incrivelmente só e sem remédio. Quando sua poesia atinge o plano do gênio e revela o limite de sua irremediável angústia e da impossibilidade de ser, nasce o desejo de desertar, pois a vida é então estranha, sem razão, inútil. A obra oriunda desse “caso”, inclusive a em prosa, é um impacto novo, um choque na sensibilidade moderna, de que Mário de Sá-Carneiro foi o arauto e a mais integral expressão. É dos maiores poetas em Língua Portuguesa e do Modernismo português, ao lado de Fernando Pessoa.

In: AMORA, A. S., MOISÉS, M., SPINA, S. Presença da literatura portuguesa – História e Antologia – Vol. III – Simbolismo e Modernismo. São Paulo: Difel, 1961, pp. 233-234.














Mário de Sá-Carneiro, por Almada Negreiros


DISPERSÃO

Perdi-me dentro de mim
Porque eu era labirinto,
E hoje, quando me sinto,
É com saudades de mim.

Passei pela minha vida
Um astro doido a sonhar.
Na ânsia de ultrapassar,
Nem dei pela minha vida...

Para mim é sempre ontem,
Não tenho amanhã nem hoje:
O tempo que aos outros foge
Cai sobre mim feito ontem.

(O Domingo de Paris
Lembra-me o desaparecido
Que sentia comovido
Os Domingos de Paris:

Porque um domingo é família,
É bem-estar, é singeleza,
E os que olham a beleza
Não têm bem-estar nem família).

O pobre moço das ânsias...
Tu, sim, tu eras alguém!
E foi por isso também
Que te abismaste nas ânsias.

A grande ave doirada
Bateu asas para os céus,
Mas fechou-as saciada
Ao ver que ganhava os céus.

Como se chora um amante,
Assim me choro a mim mesmo:
Eu fui amante inconstante
Que se traiu a si mesmo.

Não sinto o espaço que encerro
Nem as linhas que projeto:
Se me olho a um espelho, erro ─
Não me acho no que projeto.

Regresso dentro de mim
Mas nada me fala, nada!
Tenho a alma amortalhada,
Sequinha, dentro de mim.

Não perdi a minha alma,
Fiquei com ela, perdida.
Assim eu choro, da vida,
A morte da minha alma.

Saudosamente recordo
Uma gentil companheira
Que na minha vida inteira
Eu nunca vi... mas recordo

A sua boca doirada
E o seu corpo esmaecido,
Em um hálito perdido
Que vem na tarde doirada.

(As minhas grandes saudades
São do que nunca enlacei.
Ai, como teu tenho saudades
Dos sonhos que não sonhei!...)

E sinto que a minha morte ─
Minha dispersão total ─
Existe lá longe, ao norte,
Numa grande capital.

Vejo o meu último dia
Pintado em rolos de fumo,
E todo azul-de-agonia
Em sombra e além me sumo.

Ternura feita saudade
Eu beijo as minhas mãos brancas...
Sou amor e piedade
Em face dessas mãos brancas...

Tristes mão longas e lindas
Que eram feitas p’ra se dar...
Ninguém mas quis apertar...
Tristes mãos longas e lindas...

Eu tenho pena de mim,
Pobre menino ideal...
Que me faltou afinal?
Um elo? Um rastro?... Ai de mim!...

Desceu-me n’alma o crepúsculo;
Eu fui alguém que passou.
Serei, mas já me sou;
Não vivo, durmo o crepúsculo.

Álcool dum sono outonal
Me penetrou vagamente
A difundir-me dormente
Em uma bruma outonal.

Perdi a morte e a vida,
E, louco, não enlouqueço.,..
A hora foge vivida
Eu sigo-a, mas permaneço...

...........................................

Castelos desmantelados,
Leões alados sem juba...

In: SÁ-CARNEIRO, Mário de. Todos os poemas. Org. Alphonsus de Guimaraens Filho. Rio de Janeiro, J. Aguilar; Brasília, INL, 1974, pp.48-50.

CARTA DE MÁRIO DE SÁ-CARNEIRO A FERNANDO PESSOA SOBRE O POEMA.

[...] De resto o que aí vai não tem importância. Eu pelo menos não sei se tem importância. Mas o curioso é como esses versos nasceram. Não nasceram de coisa alguma. Eu lhe conto:
Anteontem, quinta-feira de Ascensão, dia de Santo cá na República, à tarde, quase a dormir, num aborrecimento atroz, alheio, com a cabeça esvaída (dormira muito pouco na noite antecedente) eu estava sentado na terrasse dum café do Boul. dos Italianos. Sem saber como havia de passar o tempo, pus-me a fazer bonecos num papel... e de súbito comecei a escrever versos, mas como que automaticamente. Coisa para rasgar, pensei logo. Se havia disposição má para escrever era aquela em que eu estava. A seguir compus, sem uma rasura, mais de metade das quadras que lhe envio ─ coisa única em mim ─ que, como sabe, não tenho o trabalho rápido. Li o que escrevera por desfastio e achei-lhe um sabor especial, monótono, quebrado (pela repetição da palavra na rima) boa tradução do estado sonolento, maquinal, em que escrevera esses versos. E ontem, em vista disso, juntei o resto das quadras, mas num estado normal e refletidamente. Acho isto interessante. E, sobretudo, esses versos; eu, ao lê-los, sinto que marcam bem o ritmo amarfanhado da minha alma, o sono (não o sonho ─ o sono) em que muitos dias vivo. Sono de alma, bem entendido. Mas que nessa tarde coincidia com o sono físico... Francamente, rudemente, diga-me você o que isso vale. Afirmo-lhe que não o sei mas pressinto que é ou uma coisa muito valiosa, ou uma série de banalidades. Espero ansiosamente a sua resposta. Peço-lhe que perdoe “o domingo de Paris”. Não o corto, porque essas duas quadras pertencem ao número das que nasceram num estado subconsciente, com as melhores, aliás. (Domingo, porque, sendo dia de Santo, o aspecto da cidade é o mesmo que de domingo.) Rogo-lhe também que atenda particularmente às quadras 3ª, 9ª, 14ª, 11ª, 20ª e aos dois versos isolados finais que julgo ser o melhor da poesia. A quadra 15ª não tem beleza, se lhe indico é porque a acho muito singular o tê-la escrito. Que quer dizer isso? Parece uma profecia... Porque a escrevi eu? Como é que de súbito me surgiu essa idéia do Norte, duma cidade do Norte que eu depois, procurando, vejo que não pode ser outra senão S. Petersburgo?... (Escuso de lhe dizer que esta quadra pertence ao número das que escrevi primeiro, por isso mesmo é que ela se torna interessante.) do final da poesia gosto muito, muitíssimo, por a terminar quebradamente, em desalento de orgulho: leões que são mais que leões, pois têm asas e aos quais no entanto arrancaram as jubas, a nobreza mais alta, toda a beleza das grandes feras douradas. Nas quadras que escrevi dum jato raras emendas fiz: mudei um – “tristeza”! – para “sequinha”, por exemplo, e tudo o mais, muito pouco, e meras substituições de palavras. Em resumo, essa poesia pouco mais tempo levou a compor do que o tempo material para escrever. Como digo, isto em mim é extraordinário.


Repito: ignoro se isso é alguma coisa ou não é nada. Você mo dirá. A você, ao seu alto espírito, à sua maravilhosa clarividência me confio, só lhe rogando que me responda o mais breve possível e me perdoe estas constantes maçadas.

P.S. Depois de composta a poesia, vi que ela era sincera, que encerra talvez um canto do meu estado de alma. Pelo menos, creio-o.

In: Obras Completas. Vol. III – Cartas a Fernando Pessoa (2 vols.), com prefácio de Urbano Tavares Rodrigues e apêndice e notas de Helena Cidade Moura. 2ª. ed.. Lisboa: Edições Ática, 1958-1959, vol. I, pp. 110-112.


Após a resposta de Fernando Pessoa, Mário de Sá-Carneiro escreveu novamente ao amigo:

“Agradeço-lhe muito o que me diz sobre versos. E depois de pensar, concordo que a DISPERSÃO é a melhor das composições que lhe enviei.”

Idem, p. 134.

MARIA THEREZA NORONHA















Confesso que não conhecia a poesia de Maria Thereza Noronha. Graças ao escritor, tradutor e fotógrafo Ivo Korytowski, cujo site http://sopanomel.blogspot.com recomendo, pude tomar conhecimento dessa autora que me surpreendeu quer pelo apuro e domínio da forma poética, quer pela alta densidade lírica dos versos.

Maria Thereza Noronha, mineira de Juiz de Fora, considerada por Ivan Proença "uma das melhores poetas do Brasil-hoje". Formou-se em Direito pela UFJF e trabalhou como advogada no BNH e Caixa Econômica Federal. Participou do Grupo Edições de Minas, de poetas de Juiz de Fora. É aluna da Oficina Literária Ivan Proença. Livros: A Face na água (edição da autora, 1990), Pedra de limiar (Edições de Minas, 1993), A Face Dissonante (Oficina do Livro, 1995), "Alaúde", parte do livro Poesia em três tempos (Editora Bom Texto, 2001), O verso implume (Oficina do Livro, 2005) e 50 poemas escolhidos pelo autor (Editora Galo Branco, 2008). Reside no Rio de Janeiro, aposentada.

Poemas









Cores

A dama em preto e branco nos cinzentos
domingos. A amarelinha nos azuis.
Papagaios carmim rosa magenta
levantados no céu, braços em cruz.

Verdes anos. Do rio as pardacentas
águas acalentavam corpos nus.
Mexericas e ameixas cismarentas
ao pôr-do-sol filtravam ouro e luz.

Da imprensa marrom não se sabia.
Laranja, só a fruta merecia
o nome. Na inocência iam as horas.

O bispo em sua roupa solferino.
Nos dedos andarilhos dos meninos
o roxo corrompido das amoras.

Do livro O verso implume
























García Chibaro, Chile


O profeta

Chegou sem deixar claro porque vinha.
Viveu ao Deus-dará, lírio do campo
coberto de esplendor, como convinha
a um servo de Deus. Um pirilampo

alumiava suas noites pardas.
Dizia-lhe bom-dia um rouxinol.
Algum lampejo em sua face tarda
à visão de uma garça ou um girassol.

Alimentou-se de ervas e raízes.
Não teceu nem fiou. Tentado, acaso,
rechaçou o demônio e seus matizes.

Partiu como chegou, ao fim do prazo.
E, por anos de vida tão felizes,
lavrou o seu recado em ferro e brasa.

Do livro A face dissonante

























Luz e treva

Assim, ensolarado, o dia nasce
na lânguida mangueira. E a sebe ébria
de verde, em breve, reverbera. A face
da natureza é um solo que a celebra

em sonatas de luz. Embriagados,
os brincos-de-princesa, os brancos cardos
parecem levitar. E abreviados
sejam nossos suspiros nessas tardes.

Assim, ensimesmada, a noite túrgida
em sua negra túnica, ressurge
e, em trevas, entretece o brusco manto.

E encobre o trevo, a trova, o torvelinho
do trêfego pomar, e o desalinho
de nosso destramado e urgente canto.

Do livro A face dissonante

Imponderável

De onde tira a poesia sua lâmpada?
Onde lapida a pedra em que germina
o caroço da amêndoa, a casca fina
de cerejas colhidas numa estampa?

Como se torna o ímpeto na lânguida
maçã a se ofertar em purpurina
e seda, aos olhos presos na retina
desatados em asas de lavanda?

Como nasce do pântano a serena
flor, da náusea o canto, do ódio a pena
e da lâmina o corte sem vestígio

de sangue? E a rosa incerta na mandala
faz-se nítida à mão que a despetala
ou é a mão que a inventa, num prodígio?

Do livro Poesia em três tempos



Cruzadas

Cruzei palavras com o vento.
Suspiros e folhas secas
vieram na horizontal
desinências, dissonâncias
na vertical
sussurros e amendoeiras
sopraram em diagonal
anáforas e amor-perfeito
na transversal.

Cruzei palavras com o vento.
Vieram textos canônicos
na vertical
pássaros brancos em bando
na horizontal
sonetos camonianos
no original
e sapos bandeirianos
no Carnaval.

Cruzei palavras com o vento.
Cartas Chilenas chegaram
na horizontal
Castroalvinas flutuantes
espumas na vertical
sermões de Padre Vieira
no areal
Machado de Assis é Aires
no memorial.

Com o vento cruzei palavras.
Vieram folhas em branco
na vertical
vagas estrelas da Ursa
na horizontal
a roca sem fuso ou uso
no vendaval
e um poema esfacelado
na marginal.

Do livro Poesia em três tempos












No Tempo em Que a Canção

A música eletrônica me faz nervosa e insone
centopéia no ar gritando com cem pernas
queria envelhecer ao som do gramofone
no tempo em que a canção era abafada e terna.

O tempo onde o mocinho vencia o bandido
e a vida em preto e branco alternava mistérios
vivia-se e ninguém falava ao telefone
e o pai levava o filho a ver o trem de ferro.

Vivia-se e ninguém falava em Microsoft
e a vida, delicada, punha os pés na terra
queria envelhecer ao som de um foxtrote
no tempo em que a canção era abafada e terna.

Do livro O verso implume

ÀS SEIS DA TARDE

Às seis da tarde sempre morro um pouco.
Vou-me embora com o dia. Mas, retorno
para à noite tecer finas mortalhas
onde me abrigarei – mas não tão cedo.

Pela manhã desperto cega e inflável
dependendo do sopro e o espaço em torno.
Devagar, abro os olhos: e aos detalhes
fluidos, olhar mais nítido concedo.

E face ao dia – colhê-lo ou carpi-lo?
Se um tanto tem de flor o outro de cinzas,
desfolhá-lo, indecisa ou despedi-lo?

Que tanto faz me traga as boas-vindas
ou se esconda e ofereça-se em sigilo.
Às seis da tarde morrerei à míngua.

Do livro 50 poemas escolhidos pelo autor

ALDA LARA












Alda Ferreira Pires Barreto de Lara Albuquerque. Benguela, Angola, 9.6.1930 - Cambambe, Angola, 30.1.1962. Era casada com o escritor Orlando Albuquerque. Muito nova veio para Lisboa onde concluiu o 7º ano dos liceus. Freqüentou as Faculdades de Medicina de Lisboa e Coimbra, licenciando-se por esta última. Em Lisboa esteve ligada a algumas das atividades da Casa dos Estudantes do Império. Declamadora, chamou a atenção para os poetas africanos. Depois da sua morte, a Câmara Municipal de Sá da Bandeira instituiu o Prêmio Alda Lara para poesia. Orlando Albuquerque propôs-se editar-lhe postumamente toda a obra e nesse caminho reuniu e publicou já um volume de poesias e um caderno de contos. Colaborou em alguns jornais ou revistas, incluindo a Mensagem (CEI). Figura em: Antologia de poesias angolanas, Nova Lisboa, 1958; amostra de poesia in Estudos Ultramarinos, nº 3, Lisboa1959; Antologia da terra portuguesa - Angola, Lisboa, s/d (196?)1; Poetas angolanos, Lisboa, 1962; Poetas e contistas africanos, S.Paulo, 1963; Mákua 2 - antologia poética, Sá da Bandeira, 1963; Mákua 3, idem; Antologia poética angolana, Sá da Bandeira, 1963; Contos portugueses do ultramar - Angola, 2º vol, Porto, 1969. Livros póstumos: Poemas, Sá da Bandeira, 1966; Tempo de chuva, Lobito, 1973.

Da poeta angolana, escolhi o poema Testamento, extraído do livro Poesia Africana de Língua Portuguesa, p. 67-68. Organizado por Maria Alexandre Dáskalos, Lívia Apa e Arlindo Barreiros. Publicado no Rio de Janeiro, por Lacerda Editores em co-edição com a Academia Brasileira de Letras, em 2003.

TESTAMENTO

À prostituta mais nova
do barro mais velho e escuro,
deixo os meus brincos, lavrados
em cristal, límpido e puro...

E àquela virgem esquecida
rapariga sem ternura,
sonhando algures uma lenda,
deixo o meu vestido branco,
o meu vestido de noiva,
todo tecido de renda...

Este meu rosário antigo
ofereço-o àquele amigo
que não acredita em Deus...

E os livros, rosários meus
das contas de outro sofrer,
são para os homens humildes,
que nunca souberam ler.

Quanto aos meus poemas loucos,
esses, que são de dor
sincera e desordenada...
esses, que são de esperança,
desesperada mas firme,
deixo-os a ti, meu amor...

Para que, na paz da hora,
em que a minha alma venha
beijar de longe os teus olhos,

vás por essa noite fora...
com passos feitos de lua,
oferecê-los às crianças
que encontrares em cada rua...

LUIZA NETO JORGE














No Jornal do Brasil, de 23.04.08, foi publicada uma matéria muito oportuna, assinada por Bolívar Torres, sobre o lançamento do livro 19 recantos e outros poemas, da poeta portuguesa Luiza Neto Jorge, pela Editora 7 Letras. Trata-se do primeiro livro de uma das vozes mais originais da poesia portuguesa contemporânea publicado por aqui. Dela só havia textos em antologias.
Como uma pequena forma de colaborar para a divulgação da obra de Luiza Neto Jorge, resolvi publicar uma pequena apresentação feita pelo organizador da antologia e alguns poemas da autora.












LUIZA NETO JORGE
ou Apresentação de uma espécie de corpo inenarrável


Jorge Fernandes Da Silveira

Poeta, tradutora (Lisboa, 1939-1989). A escrita revolucionária dos poemas de Luiza Neto Jorge volta a exigir uma mudança radical no hábito da leitura de poesia. Ler o seu primeiro livro - A Noite Vertebrada, 1960 - implica perceber como a expressão poética, a partir de uma interpretação pessoal da realidade, transforma os significados socialmente fixados em significantes produtores de outros sentidos. O lado referencial, institucionalizado portanto, da Terra Imóvel (1964) é visto através da literatura, pois, à semelhança dos poetas da sua geração, ao falar do tempo e do espaço que historicizam o seu poema, cita, de acordo com os princípios da intertextualidade, os autores que lê. Em Quarta Dimensão (1961), a sua participação em Poesia 61, o transporte entre os textos e a relação inter-estrófica - por meio de uma semântica em aberto, juntando poemas à primeira vista independentes - já caracterizam o estilo de Luiza Neto Jorge como, para usar um título seu, um "ciclópico acto": um modo de apropriação de diferentes e plurívocas linguagens, reinterpretadas pelo avesso, no choque casual de contradicções provocatoriamente fundidas. Esta poética, de quem ainda se distingue pela criação de textos para o teatro e o cinema, tem algo de uma encenação dramática. Publicado em 1969, Dezanove Recantos é a síntese extraordinária duma poesia de acontecimentos, de situações tensas entre o sujeito e as suas circunstâncias. O livro está dividido em 19 recantos e não em 20, como seria de esperar em texto que se nomeia, explicitamente, recanto camoniano, duplicação, pela leitura-escrita, dos 10 cantos d'Os Lusíadas. Em obra de vocação surrealizante, a multiplicação pela falta, pelo um em menos (10 + 10 = 19), é proposição evidente da reivindicação de uma nova narração dos acontecimentos. A matriz épica do livro - o fato de a escrita se dizer leitura de uma epopéia clássica - é, sem paradoxos, sinal da mais paradigmática modernidade na obra de Luiza. Semelhantes práticas de conhecimento em confluência mais sobressaem se associadas a uma outra de igual ou maior força: a hipótese de um modo feminino de escrever a história portuguesa, arbitrariamente transformada em história de homens ilustres, dos "barões assinalados". Neste aspecto, por meio de um surpreendente e desassombrado erotismo, a poesia de Luiza não encontra paralelo na literatura portuguesa desde sempre. Do "peito ilustre lusitano" ao seu avesso, seja ele o peito assassinado de Inês, ou o seu nome próprio assinado à maneira das bibliografias - "SO-NETO JORGE, Luiza"-, há uma prática de escrita intimamente, sexualmente na verdade, ligada às partes do corpo que escreve. Um corpo assim, eros frenético, assim movido e assinalado às avessas, é um corpo em estado de alarme. A poesia da autora de "Exame" é o alerta desse corpo alarmado e alarmante. Já que escreve poemas em que passa o sexo a ser eixo, ela tem muito a falar sobre as cópulas semânticas entre os gêneros masculino, feminino e literário. Numa zona, antes ambivalente agora pluralizada, pois alargada nos seus órgãos extremos, esta poesia requer para si uma área de transição, que é, no fundo, a expressão mais feliz que ela encontra para falar do prazer do sexo do e com o outro. É nessa zona a um só tempo fatal e vital, local de encontro do sujeito consigo e com os discursos que interpretam o mundo, que a poesia de Luiza Neto Jorge inscreve uma revolução nos instrumentos de estilo e composição, ditando à sua maneira a moda que lhe é contemporânea: ler o escrito e escrever o lido, sim, pois estes são Os Sítios Sitiados (1973); mas não como práticas colossais de isolamento em que a exclusão é o estigma permanente da indiferença pelo diferente. Em 1966, é publicado O Seu a Seu Tempo. Tempo de uma maravilhosa aventura poética que ao longo dos anos 60 escreveu os seus livros mais notáveis. No ano de1989, vem A Lume, o título que, literal e postumamente, esclarece um longo silêncio, às vezes interrompido por intervenções e colaborações nos mais diversos meios de comunicação. Igualmente póstumo tem de ser Poesia 1960-1989 (1993), embora nele estejam reunidos e vivos para sempre versos perfeitos, harmoniosamente irregulares, com uma musicalidade intensa, cortados por elipses frasais e semânticas, por uma exultante contundência, por um amor ardente, sarcástica e ferozmente doméstico, à portuguesa.
O texto acima foi transcrito de http://www.lusitanistasail.net/silveira01.htm.

POEMAS

Desinferno II

Caísse a montanha e do oiro o brilho
O meigo jardim abolisse a flor
A mãe desmoesse as carnes do filho
Por botão de vídeo se fizesse amor

O livro morresse, a obra parasse
Soasse a granizo o que era alegria
A porta do ar se calafetasse
Que eu de amor apenas ressuscitaria


Encantatória

Custa é saber
como se invoca o ser
que assiste à escrita,
como se afina a má-
quina que a dita,
como no cárcere
nu se evita,
emparedado, a lá-
grima soltar.

Custa é saber
como se emenda morte,
ou se a desvia,
como a tecla certa arreda
do branco suporte
a porcaria.
















A cabeça em ambulância

Há feridas cíclicas há violentos voos
dentro de câmaras de ar curvas
feridas que se pensam de noite
e rebentam pela manhã

ou que de noite se abrem
e pela amanhã são pensadas
com todos os pensamentos
que os órgãos são hábeis
em inventar como pensos

ligaduras capacetes
sacramentos
com que se prende a cabeça
quando ela se nos afasta

quando ela nos pressente
em síncope ou desnudamento
ou num erro mais espaçoso
ou numa letra mais muda
ou na sala de tortura
na sala escura,de infância


A quem se interesse

A quem se interesse
por tecidos, peles
sistemas de ocultação

lembro Bartolomeu
santo, mártir, manequim

o que há séculos passeia
sobre os ombros
ou dependurada no braço
feita capa
a sua pele escorchada

adereços:
os pés e as mãos,
a murcha máscara
da cara.
















RECANTO I

Proposição:

Contorno-vos. Socorre-se a terra de mim
para vos contornar.

Enquanto se gastam montanhas
e a beleza se define como um sapato na relva
e a bondade é um mar
em contra-luz

vosso contorno vence
o meu poder.

Poder que vos desfoca, dinamite.

Invocação:

Mestre luz equívoca entre a página e o poema

e tu João num terraço
prisioneiro sobre o evidente
dinamitado

Pai dador de sangue

Vaídio gato animal sustido
no ovário de minha mãe vestíbulo e morgue

Eléctrico motor louco, louco navegante, máquina arborizada
a lançar faíscas pelo mundo
e sangue e seios e cílios sustentando o corpo!

Já o sol, nos pólos, era sol, o sempre.
Já um arco voltaico, mestre, em 33 rotações sonhava
alto
dava uma luz
sonora uma estridência
um íman

Assim veio a musa seus dedos apurados para
o exame dos mortos
deusa mão coçando-se
debaixo da terra
a empurrar.

(Idade de reabsorção)

Dedicatória:

Sobretudo a Dulcíssimo o amor em bruto, vinte vezes
banido 20 vezes assente sobre o chão 20 vezes
eternas a bater com a memória
no fundo do mar

a Ilo um ovo fecundo o mundo
a Ila viajante do espaço ínfimo entre dois planetas
revolucionados

e a Anjo um ser privado
ao que lava ao que perfuma
que foi um rio de espuma refluxo espérmico
entre muitas almas

a Telefonia, que foi boca sintética

contorno-vos
atravesso em vida o vosso ácido.

Serva milenária de senhores e servos
serviçal matéria com as flores mais ácidas
sombra meio brilhante era estar a olhar-vos
solenemente

e sair como todos em Sèvres-Babilónia
de um alçapão de morte e de alegria
de uma degradação
de um degredo de uma bondade movida por roldanas.

Narração:

Assim começa:

Por toda a cidade havia um terraço
onde me debrucei sobre um rio infindável sobre uma
chávena de café com cisnes sábios
sobre um rio que só tinha de humano o ir
secando.

No cinema, cão de caça
atrelado a deus
(Vejo-vos vejo-vos entrar pelas janelas para dentro da câmara
onde se investe deus)
homens atravessam o largo cosmos,
infatigáveis no trabalho
como quem dá brilho ao fecho
de uma porta aberta.


RECANTO 11

O verão deu-nos uma volta aos olhos.

Voltou-se ao mais princípio dos princípios
a Ilo um ovo perdido num campo de pérolas
chamou-se por uma mulher (Ila, irmã, ovário)
para recuperar o sexo

mas o que nos apareceu foi a clareira como víramos
num filme e na televisão a luz feita
espaço de calor aquela incandescência aberta
no juízo

que nos falava de um ser inexistente
de um ex-ser duplo
povoador de momentos agudos
de afiadas linhas da mão,

brancas gotas de amante à despedida
heróica incandescência metida
em supositório
pela artéria aorta.


Poema quase epitáfio

Violentamente só
desfeito em louco
- nem um gato lunar
te arranha um pouco

Morreram-te na família
irmãos mais velhos
Restam retratos de vidro
e espelhos

Entre as fêmeas bendita
não te quis
As outras mataste
(nem há sangue que te baste)

O chão do teu país
deu-te água e uma raiz
muitas pedras mas prisões

- Senhor demónio dos sós
Quando ele morrer
onde o pões?











As casas vieram de noite

As casas vieram de noite
De manhã são casas
À noite estendem os braços para o alto
fumegam vão partir

Fecham os olhos
percorrem grandes distâncias
como nuvens ou navios

As casas fluem de noite
sob a maré dos rios

São altamente mais dóceis
que as crianças
Dentro do estuque se fecham
pensativas

Tentam falar bem claro
no silêncio
com sua voz de telhas inclinadas


O poema

I

Esclarecendo que o poema
é um duelo agudíssimo
quero eu dizer um dedo
agudíssimo claro
apontando ao coração do homem

falo
com uma agulha de sangue
a coser-me todo o corpo
à garganta e a esta terra imóvel
onde já a minha sombra
é um traço de alarme

II

Piso do poema
chão de areia

Digo na maneira
mais crua e mais
intensa
de medir o poema
pela medida inteira

o poema em milímetro
de madeira
ou apodrece o poema
ou se ateia

ou se despedaça
a mão ateia
ou cinco seis astros
se percorre
antes que o deserto
mate a fome














Pelo corpo

infinita invenção
de pétala a escaldar
desprende o falo

a palavra sublimada
que é ele a avançar-me
pelo corpo

a porta giratória
que me troca
pelo homem e, a este,

o fértil trajo
que lhe cria mais seios
pelo corpo.


Anos Quarenta, os Meus

De eléctrico andava a correr meio mundo
subia a colina ao castelo-fantasma
onde um pavao alto me aflorava muito
em sonhos à noite. E sofria de asma

alma e ar reféns dentro do pulmao
( como um chimpanzé que à boca da jaula
respirava ainda pela estendida mao ).
Salazar tres vezes, no eco da aula.

As verdiças tranças prontas a espigar
escondiam na auréola os mais duros ganchos.
E o meu coito quando jogava a apanhar
era nesse tronco do jardim dos anjos

que hoje inda esbraceja numa árvore passiva.
Níqueis e organdis, espelhos e torpedos
acabou a guerra meu pai grita "Viva".
Deflagram no rio golfinhos brinquedos.

Já bate no cais das colunas uma
onda ultramarina onde singra um barco
pra cacilhas e, no céu que ressuma
névoas águas mil, um fictício arco-
-irís como é, no seu cor-a-cor,
uma dor que ao pé doutra se indefine.
No cinema lis luz o projector
e o FIM através do tempo retine.



sexta-feira, 17 de abril de 2009

A POESIA ENTRE AS BALAS PERDIDAS

Mirta Cidra, pintora argentina


A POESIA ENTRE AS BALAS PERDIDAS

José Antônio Cavalcanti

A poesia nunca foi tão necessária. A sociedade trilha um caminho suicida ao construir uma cisão entre o mim e o eu. Apenas a velocidade do instante, a materialidade vazia dos simulacros, a filosofia do ter, da conquista, da ascensão social, do acúmulo de bens parecem dar visibilidade ao indivíduo. Assim, a aparência transforma-se em essência, o vazio torna-se centro e o nada se constitui em horizonte. Expulsa a humanidade do humano, o que poderia restar? Corpos repletos de prótese e almas esterilizadas pelos filtros do consumismo, da degradação ética e da ausência de solidariedade.

Se a poesia não muda o mundo, ilumina o coração do homem. Sem ela, viver é habitar um exílio permanente, flutuar na perigosa fronteira entre barbárie e civilização, potencializando ao máximo o predador instalado em cada indivíduo, até o limite da autodestruição anunciada pelas conquistas científicas e permanente ameaça nas mãos de políticos inescrupulosos.

Homero, Dante, Shakespeare, Camões, Pessoa, Drummond, Bandeira, Cabral e tantos outros, ao criarem suas obras, acrescentaram à humanidade novas dimensões, novos significados. O trabalho dos poetas é uma repaginação da linguagem. Ao limpar as palavras do pó acumulado pela rotina, ao restituir ou descobrir novos sentidos, ao perceber novos ritmos e incorporar novas melodias, ao assumir formas experimentais ou tradicionais, ao aceitar novas roupagens tecnológicas, a poesia sempre é ampliação da humanidade, movimento ascensional que carrega o ser para um estado de plenitude que só a arte pode proporcionar: o puro prazer de uma atividade sem finalidade, capaz de valer por si só, de instituir suas próprias regras, seus códigos e cuja realização desinteressada corresponde a um ato no qual o ser humano alcança uma realização autêntica.

Adorno equivocou-se ao pensar que, após Auschwitz, a poesia não seria mais possível. Ao contrário, a arte é a maior resposta ao terror. Suas formas não se esgotam na subjetividade do criador, não são circunscritas a um mim: são formas de um eu, de um ser que só é quando colocado frente a um outro. A poesia é ponte, passagem, cruzamento; espaço onde a linguagem – esse instrumento precário, protéico e traiçoeiro – intenta reproduzir estados de espírito compartilhados por criadores e leitores. O poema sempre é inscrição coletiva da humanidade: a autoria é o resultado de toda a história do uso de uma língua apreendida por um ser particular, o poeta. A poesia, portanto, é comunhão, busca e encontro de um gesto acolhedor, um carinho entre a solidão seminal do artista e a apropriação operada pelo leitor.

Mallarmé, respondendo a Degas, afirmou que a poesia não é feita com idéias, mas com palavras. Se a afirmação é irretocável e tem a confirmá-la o carimbo drummondiano – “penetra surdamente no reino das palavras” -, o mesmo não se aplica ao efeito que ela produz. Ler poemas é descobrir uma outra respiração, um outro ritmo não somente marcado pela alternância de sílabas tônicas e átonas, mas pelo sopro da vida, mais profundo, mais espiritualizado, um jogo de iluminação interior e sensibilidade capaz de elevar o homem a um plano superior de consciência.

Nesses tempos de indigência intelectual, de banalização, de vulgaridade artística, de manipulação midiática, de tentativa de impor um pensamento único e um padrão global, de submissão dos povos ao capitalismo imperial, a poesia é uma ferramenta poderosa de resistência e transformação. Sua linguagem é uma caligrafia de liberdade e lucidez com a qual podemos nos assinar, agora e sempre, como seres humanos.

Se a palavra humanidade ainda não encontrou significado, se a idéia contida nesse termo ainda não amanheceu, a aurora da plenitude do homem, a antecipação daquilo que virá a ser a humanidade está guardada na poesia. Resta-nos a extraordinária tarefa de cultivar, sob quaisquer condições, mesmo em campos minados ou zonas proibidas, a semente poética, como se fosse uma tatuagem inscrita na pele dos nossos arcanos ou como um vírus irremovível instalado em nossos desejos, forte o suficiente para vencer tudo o que avilta e apequena a nossa existência.

A poesia recusa o usual, a rotina, o conformismo. Busca insaciável de novos caminhos, aponta para a existência como um incessante movimento de reinvenção do humano, exemplarmente traduzido nos versos de Cecília Meireles: “A vida só é possível / reinventada”. Graças a essa inquietação, as épocas medíocres se apagam, e a poesia brilha eternamente.

quinta-feira, 16 de abril de 2009

NICANOR PARRA







Acho que os poemas abaixo podem contribuir para que aumente o círculo de leitores de sua obra, da qual sou um grande admirador. Todos foram retirados da antologia organizada por Julio Ortega, denominada Poemas para combatir la calvicie, publicada pelo Fondo de Cultura Económica – Chile, em 1999.

Segundo o organizador da antologia, Nicanor Parra “llamó ‘antipoesía” al proyecto de una sistemática recuperación del habla empírica. Para ser una forma lúcida de la vida cotidiana, la poesía debía recobrar el habla que la enuncia. [...] Exploraba la textura de distintos espacios de ocurrencia de habla (la publicidad, las comunicaciones, la calle, la fiesta, la conversación); deslindaba entre diversas formulaciones del habla poética (soliloquio, contrapunto, notación, canción)); y reafirmaba la calidad temporal del coloquio, su instancia sensible, su articulación múltiple en el acto de la enunciación.

Parra ha tenido en cuenta la canción octosilábica, la tradición métrica – especialmente el endecasílabo -, la diccíón isabelina y el dialoguismo civil de la moderna poesía inglesa; por otra parte, el esquema y el diagrama propios de los lenguajes de la ciencia y la lógica.

Ha utilizado algunas veces el contrapunto fragmentário del poema surrealista, pero el control de la elocuencia poética es parte de su concentración antilírica.

Su laconismo impecable lo aproxima a veces a la tersa escritura de Kafka. Su concentración, a la intensa ironia de Beckett. Por lo demás, Parra ha ido aún más lejos al explorar instancias del habla colindantes con la fractura del sentido, con cierta enumeración alucinada que puso en juego, como un extremo del poder designativo, en los sermones de Cristo de Elqui, que son un estremecedor retrato de la psiquis en un mundo al revés.”

Quem quiser obter mais informações sobre a obra e a vida do poeta, há um excelente sítio sobre o autor: http://www.nicanorparra.uchile.cl/.








EPITAFIO
De estatura mediana,
con una voz ni delgada ni gruesa,
hijo mayor de un profesor primario
y de una modista de trastienda;
flaco de nacimiento
aunque devoto de la buena mesa;
de mejillas escuálidas
y de más bien abundantes orejas;
con un rostro cuadrado
en que los ojos se abren apenas
y una nariz de boxeador mulato
baja a la boca de ídolo azteca
– todo esto bañado
por una luz entre irónica y pérfida –,
ni muy listo ni tonto de remate
fui lo que fui: una mezcla
de vinagre y de aceite de comer
¡un embutido de ángel y bestia!










LA POESÍA TERMINÓ CONMIGO

Yo no digo que ponga fin a nada
no me hago ilusiones al respecto
yo quería seguir poetizando
pero se terminó la inspiración.
La poesia se ha portado bien
yo me he portado horriblemente mal.

Qué gano con decir
yo me he portado bien
la poesía se ha portado mal
cuando saben que yo soy el culpable.

¡Está bien que me pase por imbécil!

La poesía se ha portado bien
yo me he portado horriblemente mal
la poesía terminó conmigo.










PADRE NUESTRO

Padre nuestro que estás en el cielo
lleno de toda clase de problemas
con el ceño fruncido
como si fueras un hombre vulgar y corriente
no pienses más en nosotros.

Compreendemos que sufres
porque no puedes arreglar las cosas.
Sabemos que el Demonio no te deja tranquilo
desconstruyendo lo que tu construyes.

Él se ríe de ti
pero nosotros lloramos contigo:
no te preocupes de sus risas diabólicas.

Padre nuestro que estás donde estás
rodeado de ángeles desleales
sinceramente: no sufras más por nosostros
tienes que darte cuenta
de que los dioses no son infalibles
y que nosotros perdonamos todo.










TEST
Qué es un antipoeta:
un comerciante en urnas y ataúdes?
un sacerdote que no cree en nada?
un general que duda de sí mismo?
un vagabundo que se ríe de todo
hasta de la vejez y de la muerte?
un interlocutor de mal carácter?
un bailarín al borde del abismo?
un narciso que ama a todo el mundo?
un bromista sangriento
deliberadamente miserable?
un poeta que duerme en una silla?
un alquimista de los tiempos modernos?
un revolucionario de bolsillo?
un pequeno burgués?
un charlatán?
un dios?
un inocente?
un aldeado de Santiago de Chile?
Subraye la frase que considere correcta.

Qué es la antipoesía:
un temporal en uma taza de té?
una mancha de nieve en una roca?
un azafate lleno de excrementos humanos
como lo cree el padre Salvatierra?
un espejo que dice la verdad?
un bofetón al rostro
del Presidente da la Socieda de Escritores?
(Dios lo tenga en su santo reino)
una advertencia a los poetas jóvenes?
un ataúd a chorro?
un ataúd a fuerza centrífuga?
un ataúd a gás de parafina?
una capilla ardiente sin difunto?

Marque con una cruz
la definición que considere correcta.

LA POESÍA ROBERTO BOLAÑO









LA POESÍA DE ROBERTO BOLAÑO


                                CARLOS HUERGA*


Roberto Bolaño es ante todo poeta; lo es porque fue poeta antes que novelista, porque fue incansable lector de poesía antes que de novelas y porque su sensibilidad, su mirada incisiva es la del poeta.

Él siempre reconoció su admiración por los poetas arcaicos griegos o los simbolistas franceses, pero sus gustos son vastos y eclécticos: Borges, Whitman, los beatniks, poetas y juglares medievales, Virgilio, Nicanor Parra, Poe...

Sin embargo y a pesar de sus preferencias poéticas, Bolaño tiene como todo poeta y artista una personalidad y un mundo poético propios. Es cierto que su poesía y su prosa se dan de la mano, porque la personalidad literaria del escritor chileno no conoce fronteras estructurales o genéricas. Por ejemplo, la novela Amberes tiene mucho de poemas y su poemario Prosa del otoño en Gerona (perteneciente al libro Tres) tiene mucho de novela (ya sugerido en el propio título). ¿Dónde se distinguen los géneros? ¿Qué delimita la poesía de la prosa? Lo que está claro es que Bolaño es un poeta que también escribe novelas, pero por su mirada, su sensibilidad, su lenguaje y su misterio es siempre un poeta: ¿o no les parece que también lo son Cortázar y Proust?

En cuanto a posibles influencias creo que no es fácil detectarlas en alguien tan ecléctico y que sabe sintetizar muy bien las lecturas. Pero las hay, como por ejemplo, los poetas arcaicos griegos o incluso los latinos, en el lenguaje dado a la oralidad (tan significativo en Bolaño). Además la poesía de Bolaño contiene verdaderos cantos y elegías pero sin el tono declamatorio de los poetas clásicos, con ecos de Arquíloco u Homero.

Aunque Bolaño dejó claro que le privaba Rimbaud y otros poetas franceses de los llamados simbolistas, no parece haber analogías o influencias notables de aquéllos, dado que los simbolistas suelen resultar herméticos y a veces intelectualizan los poemas y Bolaño huye de esas cualidades, si bien se aprecia cierta visión inédita y misteriosa unida a una tensión que nos ofrece una mirada nueva de la realidad. Sí es más claro la desesperación y la huída hacia delante (propia de Rimbaud) y la admiración de la belleza (propia de Baudelaire). También tiene otros puentes con cierta poesía beat, como Allen Ginsberg, en el verso prosaico, el lenguaje coloquial e intenso, a veces deudor del realismo sucio y la visión descarnada y crítica con el sistema, tan típica del movimiento beat (que por cierto también tienen su impronta en Los detectives salvajes). Pero todavía podríamos añadir en algunos poemas de Bolaño, que no en todos, visiones alucinatorias, pasajes oníricos que indudablemente nos llevan a poetas como el Ginsberg de los poemas "Aullido" o “Supermercado en California”.

En este sucinto repaso de posibles influencias, la figura reconocida por Bolaño de Nicanor Parra no puede pasar desapercibida: los antipoemas de Parra contienen algunos elementos propios de Bolaño, como la ironía, el discurso semi-narrativo, lenguaje coloquial, escepticismo y sobre todo un ejemplo de personalidad literaria al margen de las modas y el Mercado. La poesía de Parra se mueve entre lo tradicional y la transgresión, y tal vez sea esta dualidad la que mejor define, no sólo la poesía, sino toda la obra de Bolaño.


Poesía y prosa

Roberto Bolaño tiene varios poemarios desperdigados por México y España en ediciones marginales y prácticamente inencontrables y también tiene poemas en algunas antologías de poesía hispanoamericana, pero básicamente se conocen dos libros publicados en España: Los perros románticos (Lumen) y Tres (El Acantilado). El primero contiene poemas escritos entre 1980 y 1998, por lo que se da cuenta de gran parte de su obra poética. Sin embargo, queda todavía la necesaria labor de reunir su importante obra poética que esperemos no tarde mucho en suceder.

Pere Gimferrer habla en el prólogo de Los perros románticos de que la prosa de Bolaño “es una forma, apenas enmascarada, de poema e incluso de antipoema”. Ya he aludido la influencia de Parra, al prosaísmo mezclado con el lenguaje oral.

La poesía de Bolaño es hermana de su prosa. Él mismo dijo (en nuestra entrevista) que su poesía es platónica y su prosa aristotélica. Yo diría que Roberto Bolaño, el escritor, es homérico. O que su obra cobra dimensiones homéricas.

Bolaño no busca la metáfora perfecta y sin embargo es un gran poeta. Lo es porque demuestra un uso del lenguaje personal y depurado, preciso y sugerente a la vez, y aunque apenas existen metáforas en su poesía sí abundan las imágenes y la plasticidad y una nueva mirada de la realidad.

Hay varios temas comunes en sus poemas de Los perros románticos. La vida como fuente de vida, la memoria, la frustración, la intensidad de la vida. Pero también la literatura como tema propio. Incluso en el mayor número de veces mezcla como es usual en él la literatura y la realidad: poemas como “Fragmentos” o “Soni” son muestra de ello. En otros como “Resurrección” aborda una personal poética.

Por otra parte resulta curiosa la analogía temática de su libro de poesía Los perros románticos con su novela Los detectives salvajes. Rodrigo Fresán ya sugirió que se podrían intercambiar los títulos por Los perros salvajes y Los detectives románticos y la verdad es que no le falta razón. Los personajes que deambulan en los poemas de Los perros románticos son los mismos que los de Los detectives salvajes: Mario Santiago y el propio Bolaño (que son Ulises Lima y Arturo Belano en la novela) y los espacios son similares por no decir iguales: un México caótico y romántico, crepúsculos en Barcelona y algunos títulos de los poemas como “Los detectives perdidos” o “Soñé con detectives helados en el gran...”. Además, los perros, los poetas y los detectives suelen ser seres desarraigados, marginados en medio del camino. Esto no hace sino confirmar que la obra de Bolaño dialoga consigo misma.

En el libro Tres encontramos tres poemarios distintos: Prosa del otoño en Gerona muestra a un Bolaño más impreciso de lo habitual y con un lenguaje intenso. Se trata de fragmentos que relatan un desencuentro amoroso pero con una intensidad que oscila entre el sueño y la alucinación que tanto gustaban a Bolaño. En todo caso es una poesía diferente a la que cultivará más tarde, de hecho, si hacemos caso de la fecha que añade al final del poemario (1981) es cercana al libro Amberes (escrita a principios de los 80 aunque publicada recientemente) y es que hay varias similitudes argumentales e incluso de estilo.

Los Neochilenos es un poema largo a medio camino entre la épica y el road-movie. Con un lenguaje mucho más sencillo, totalmente oral, con una argumentación que recuerda a la poesía beat. Pero como siempre, Bolaño mezcla registros e influencias, por lo que nunca podemos decir que no tiene algo personal del propio Bolaño: la ironía, el viaje, el entorno político y social sesgado por la dura realidad hispanoamericana. Como es tan usual en el escritor chileno, los personajes son jóvenes con ilusiones que se ven vencidos por la realidad.

Y el último poemario de Tres es Un paseo por la literatura donde otra vez Bolaño cambia de registro para sumergirse en una serie de fragmentos que están relatados y poetizados desde los sueños con escritores y rindiendo varios homenajes. Una vez más Bolaño sorprende por su mirada alucinada y enigmática, tal vez influenciado por el surrealismo.

Aunque Roberto Bolaño es conocido mayormente como novelista, las claves de su obra y su personalidad están ya dadas en sus poemas de juventud, y en ese libro que recoge una buena parte de su poesía que es Los perros románticos.

Carlos Huerga


* Artículo publicado en el sitio Deriva: revista de literatura y cine y reproducido con autorización del autor.


AUTORRETRATO A LOS VEINTE AÑOS

Me dejé ir, lo tomé en marcha y no supe nunca
hacia dónde hubiera podido llevarme. Iba lleno de miedo,
se me aflojó el estómago y me zumbaba la cabeza:
yo creo que era el aire frío de los muertos.
No sé. Me dejé ir, pensé que era una pena
acabar tan pronto, pero por otra parte
escuché aquella llamada misteriosa y convincente.
O la escuchas o no la escuchas, y yo la escuché
y casi me eché a llorar: un sonido terrible,
nacido en el aire y en el mar.
Un escudo y una espada. Entonces,
pese al miedo, me dejé ir, puse mi mejilla
junto a la mejilla de la muerte.
Y me fue imposible cerrar los ojos y no ver
aquel espectáculo extraño, lento y extraño,
aunque empotrado en una realidad velocísima:
miles de muchachos como yo, lampiños
o barbudos, pero latinoamericanos todos,
juntando sus mejillas con la muerte.


Pintura de Paula Avendaño, Chile



















RESURRECCIÓN

La poesía entra en el sueño
como un buzo en el lago.
La poesía, más valiente que nadie,
entra y cae
a plomo
en un lago infinito cono Loch Ness
o turbio e infausto como el lago Batalón.
Contempladla desde el fondo:
un buzo
inocente
envuelto en las plumas
de la voluntad.
La poesía entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios.


LOS DETECTIVES HELADOS

Soñé con detectives helados, detectives latinoamericanos
que intentaban mantener los ojos abiertos
en medio del sueño.
Soñé con crímenes horribles
Y con tipos cuidadosos
que procuraban no pisar los charcos de sangre
y al mismo tiempo abarcar con una sola mirada
el escenario del crimen.
Soñé con detectives perdidos
en el espejo convexo de los Arnolfini:
nuestra época, nuestras perspectivas,
nuestros modelos del Espanto.
















LOS PERROS ROMÁNTICOS

En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el espacio de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
Y aquí me voy a quedar.